Italia | CulturaDa Vinci y el fresco perdido en Florencia
Investigadores creen que tras un falso muro del Palacio Viejo de Florencia se esconde La Batalla de Anghiari. Unos restos de pigmento negro encontrados tras un falso muro del Palacio Viejo de Florencia podrían pertenecer al fresco perdido de Leonardo da Vinci (1452-1519) "La Batalla de Anghiari"(1452-1519), según ha desvelado un equipo de investigadores.
Publicada: 2012-03-13
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EFE/ROMA Unos restos de pigmento negro encontrados tras un falso muro del Palacio Viejo de Florencia podrían pertenecer al fresco perdido de Leonardo da Vinci (1452-1519)"La Batalla de Anghiari"(1452-1519).
El director de la investigación, el italiano Maurizio Seracini, compareció ante la prensa en Florencia para dar informar sobre el hallazgo en el Palacio Viejo (actual sede del Ayuntamiento florentino) de estos restos, que se cree pueden provenir de la anterior obra perdida del genio renacentista, datada en los primeros años del siglo XVI.
Según Seracini, quien lleva tras la pista de dicha pintura más de 30 años, la muestra de material negro, encontrado en una pared oculta tras un falso muro en el Salón de los Quinientos del Palacio Viejo, tiene una composición química compatible con la usada por el genio renacentista en la "Gioconda" y en el "San Juan Bautista", que se conservan en el Museo del Louvre de París.
"Aunque estamos aún en la fase preliminar de la investigación y hay aún mucho trabajo que hacer para poder resolver el misterio, las pruebas demuestran que estamos buscando en el lugar adecuado", dijo el investigador.
El misterio sobre el paradero del fresco de Leonardo se remonta al 1560, varias décadas después del proyecto del mismo (1503), cuando el pintor y arquitecto toscano Giorgio Vasari (1511-1574) recibió el encargo de decorar y reestructurar el Salón de los Quinientos del Palacio Viejo.
A partir de ahí empiezan las cábalas sobre qué hizo Vasari con el fresco de Leonardo, que tenía problemas de conservación por la técnica que había utilizado para pintarlo, pero que muchos reprodujeron pues pudieron contemplarlo durante los años que estuvo la obra expuesta en esa sala del Palacio Viejo, en la que se reunía el Consejo Mayor de la República de Florencia.
Seracini obtuvo en 2007 la autorización del Gobierno italiano para proceder a la exploración de la pintura de Vasari sobre la batalla de Marciano en Val di Chiana, y guiado por una inscripción a 12 metros del suelo sospechó que la pared este de la sala, donde se encuentra el anterior cuadro, podía ocultar el fresco de Leonardo da Vinci.
En esa inscripción, un soldado florentino de la pintura de Vasari, mueve un estandarte con las palabras "Cerca trova" ("El que busca encuentra"), algo interpretado por el investigador como una pista que pudo dejar el arquitecto, quien, como admirador del trabajo de Leonardo, habría intentado conservar la obra del autor de la "Gioconda".
Con un radar, el equipo de investigadores descubrió un espacio vacío entre la pintura de Vasari y el muro posterior, y mediante una sonda con microcámara, introducida a través de seis pequeños orificios en la pared falsa, una capa beige que solo pudo ser pintada con pincel.
Además de los restos de pigmento negro y de la capa beige, se han localizado varios fragmentos de material rojo, que se pueden asociar a una laca de ese color, cuya presencia es muy improbable en la construcción de una pared normal.
El equipo de Seracini trabaja en esta investigación con el apoyo de National Geographic, la Universidad de San Diego y el Ayuntamiento de Florencia, entre otras instituciones.
La investigación de esta obra maestra, que según algunos expertos era uno de las más significativas de Leonardo, es "una iniciativa importante" para la National Geographic Society, afirma en un comunicado divulgado en Italia el vicepresidente ejecutivo de esa sociedad, Terry García.
La investigación despertó polémicas en el mundo artístico, ya que se practicaron orificios en una obra mural de Giorgio Vasari. Y los rastros de pintura -que corresponderían a la obra de Da Vinci- fueron hallados por microcámaras en el Salón de los Quinientos, del Palazzo Vecchio. Este fue un emblema del poder de los Médicis y actualmente es la sede del municipio florentino. Maurizio Seracini, director de la investigación, cree que la obra hallada sería “La Batalla...” y que, para su realización, el genio del Renacimiento utilizó la misma pintura negra que empleó para “Gioconda” y “San Juan Bautista”, obras que se conservan en el Louvre de París.
La historia del mural
A inicios del siglo XVI, dirigentes de Florencia encargaron a Leonardo que pintara un enorme fresco para celebrar la victoria de la República de Florencia sobre los milaneses en una batalla en las llanuras de Anghiari que tuvo lugar el 29 de junio de 1440.
Leonardo, que calificaba la guerra como "la locura más bestial", dibujó un grupo de caballos y jinetes combatiendo con fiereza pero abandonó el proyecto un año después de empezar, probablemente porque la técnica experimental para el fresco no tuvo éxito.
Afortunadamente, parte de sus estudios preparatorios se conservaron, además de las copias de otros artistas del fresco pero todos los restos del original se perdieron 50 años después cuando Giorgio Vasari renovó la gran Sala dei Cinquecento en el florentino Palazzo Vecchio y pintó otro fresco, La batalla de Marciano, para cubrir las paredes de mayor altura.
Desde acá las especulaciones. Algunos creen que Vasari no soportó la idea de destruir una obra de Leonardo, por lo que construyó una nueva pared con un pequeño espacio de aire para preservar lo que quedaba de la obra de Da Vinci. Otros, que sólo cubrió el fresco y pintó sobre ella su mural y finalmente están los que aseguran que el mural ya estaba destruido al momento en que Vasari empezó su obra.
Ahora habrá que esperar y ver qué decisión toman las autoridades. Por un lado, de seguir con el proyecto, se podría destruir una obra colosal de Giorgio Vasari. El otro camino promete la posibilidad de revelar un mural de Da Vinci, nada más y nada menos que exponer a la luz “el mural perdido” de Leonardo.
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