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Chile 11-09-1973: Enrique Durán


Chile | Chile 42 años
Publicada:2015-09-13
Por Agencias/Estocolmo

Enrique Durán nace en Santiago, el año 1934. Director de teatro, dramaturgo, escritor. En Chile desarrolló una vasta labor como pedagogo teatral y director de obras. Se exilia en Suecia el Año 1974 donde continúa con su laboral teatral, especialmente en Estocolmo, con diversos grupos. La primera novela de Enrique Durán, "El gran océano" es publicada el año 2006 y "Lluvia de abril" el 2009.




Enrique Durán, septiembre2015 La Mano
Stockholm
¿Qué recuerdos tienes del día del Golpe, dónde estabas?

El día del Golpe Militar.
En el último tiempo, agosto, septiembre, yo no llegaba jamás a casa. Estaba separado de mi compañera que era militante comunista. Yo militaba en el E.L.N. (Ejército de Liberación Nacional, sección chilena del Ejército fundado por el Ché) que se habí­a convertido un poco en el aparato armado del P.S. Estábamos en total desacuerdo con el doctor Allende que se oponí­a a que activaramos una resistencia armada entre los soldados y marineros que denunciaban los planes golpistas. Pero, habí­a que intentar de alguna manera la defensa del Gobierno de la U.P.

Yo dormía en los locales del Partido o en las fábricas del Cordón Cerrillos donde teníamos guardia permanente. En la madrugada del Golpe Militar salí del Regional Norte del P.S. para irme a mi fábrica, una hilandería de tejidos plásticos en Cerrillos. Ya estaba claro que algo ocurría en Valparaí­so. La ùltima llamada telefónica fue interrumpida a las dos de la madrugada. El Jefe de la Columna del E.L.N. en Valparaí­so comunicaba el arresto de varios compañeros en la Población Salto del Agua. Civiles armados de Patria y Libertad e infantes de Marina con pañuelos color naranja que ocultaban sus rostros ocupaban las calles y los cerros. La Escuadra habí­a regresado sorpresivamente de los ejercicios de maniobra en alta mar con la marina yanqui. Buques de la marina de guerra apuntaban con sus cañones a la Intendencia y a los cerros. Los tanques de los regimien-tos Coraceros y Maipo ocupaban estratégicamente entradas y salidas de la ciudad. Sabí­amos que venía el Golpe, pero no sabí­amos que magnitud tendrí­a. Lo seguro era que los generales golpistas, amigos de Eduardo Frei Montalva, y los altos oficiales de la Marina aprovecharí­an la Parada Militar del 19 para liquidar al Presidente Allende y el gobierno de la U.P. Llamamos a Ricardo Pincheira, el responsable de la Seguridad del Presidente. El Flaco se mostró tranquilo. El Doctor Allende duerme. Mañana a las 11, en su visita a la Universidad Técnica anunciará en su discurso que llamará a un Plebiscito. Algunos compañeros salieron a patrullar las calles del Cordón Cerrillos y no advirtieron nada extraño. Todo estaba tranquilo. En el aeropuerto de Los Cerrillos y en la Base Aérea no se movía ni una mosca. El Chino y yo nos quedamos de guardia en nuestra fábrica.

El día amaneció gris. La mañana frí­a y nublada. Calentamos café y despertamos a nuestros compañeros. Nos disponí­amos a meternos en los sacos de dormir para descansar algunas horas cuando Teo encendió el transmisor y conectó con Radio Magallanes. Hablaba el Doctor Allende. Su voz era serena, firme y clara. Fue en ese momento que nos enteramos de que el Golpe Militar habí­a empezado. Teo se fue inmediatamente al Regional Norte del Partido a buscar instrucciones para él y su grupo. No sabí­amos que en ese mismo instante el Regional Norte estaba siendo allanado por milicos y carabineros. Lo mismo ocurría con las Centrales del Partido Comunista, del Partido Socialista y de la CUT. Teo fue arrestado en cuanto llegó. No volvimos a verlo. Nunca supimos que ocurrió con él. Lo mataron en el Estadio Chile o en Regimiento Buin.

El Chino y yo subimos a la citroneta y nos fuí­mos a Indumet, la fábrica que era el punto de reunión del comando de la columna elena. A las 8 de la mañana estaba ahí­ Arnoldo Camú, a qui llamábamos El Tío, Exequiel Ponce, a quién llamabamos El Tronpa ( el patrón). Ellos eran los Jefes directos del ELN. Además estaban otros compañeros jefes de sectores a quienes conocí­amos por sus chapas: el Huaso, el Feo Morales, el Feña, el Alejo y muchos más. Todos dispuestos a defender el Gobierno Popular. A poco andar llegó gente del MIR: Miguel Enrí­quez y Humberto Sotomayor que era su guardaespalda. Venían a pedirnos armas. Miguel dijo que lo que acontecía era la derrota total del Reformismo y que el MIR iniciaba ahora la lucha contra la Dictadura Militar que se nos vení­a encima. No estaban dispuestos a defender el Gobierno, pero vení­an a pedirnos armas. Las Comisiones Polí­ticas de los Partidos habí­an anunciado su arribo, pero sólo pudieron llegar Garretón del MAPU y un par de compañeros de la IC, del sector de San Miguel. Carlos Altamirano andaba perdido por las calles de Santiago buscando a su chofer que ya habí­a sido arrestado por el SIM. Y los compañeros del P.C. estaban completamente desguarnecidos y sin recursos, Sólo tení­amos contacto con Carlitos Toro, el jefe de los grupos de protección que tení­a el P.C. El Tí­o Camú nos pidió al Chino y a mí­ que fuéramos a buscar bazookas y M-15 a la bodega de DINAC, en Santa Rosa. Al llegar allá cargamos los fierros en una camioneta y regresamos a Indumet. Pero ya los milicos habían cerrado el sector y no dejaban pasar a nadie. Habí­amos entrado por una calle lateral y estábamos muy cerca de Avenida San Joaquí­n, a la altura de la fábrica de Sumar. Entonces empezaron los disparos hacia el recinto de la industria. Cinco o seis helicópteros sobrevolaban Indumet disparando sus ametralladoras Punto 40. Un sargento boina negra se acercó con sus hombres hasta la camioneta. Lo reconocimos de inmediato. Habí­a estado con nosotros, haciendo guardia en la bodega de DINAC de avda. Bustamante, durante el Paro del comercio y de los camioneros, en Octubre pasado.Sonamos, dijo El Chino. El sargento nos miró y dijo: Váyanse de aquí­. Ahora que pueden, porque los dejo irse. Ustedes se portaron bien conmigo. Mi teniente ha dado orden de registrar todos los vehí­culos. Y al que pillan con armas lo fusilan altiro. Así­ que váyanse, cabritos  Tení­amos la misma edad, quizás, pero amparado en sus fusiles, el boina negra nos llamaba cabritos. Nos indicaba que él era ahora omnipotente. Podía hacer lo que le diera la gana con nosotros. Nos dejaba ir, porque nos conocí­a. Pero que, en el futuro, no esperaramos otros favores. Que cagada- , dijo el Chino. ¿Qué hacemos ahora? -Volvemos a Cerrillos. Al Tío Camú o al Alejo se les ocurrió llamarnos ahí­.

De regreso, al entrar a la Avenida San Joaquín se desencadenó otra balacera de los mil demonios. Estábamos bloqueados y no podí­amos pasar. Estacionamos la camioneta cuidadosamente al lado de un gigantesco  camión con tolva. Desde la fábrica Sumar nadie respondí­a al fuego. Un oficial dió entonces una orden y pacos y milicos forzaron la entrada del recinto y penetraron en la fábrica. A los pocos segun-dos escuchamos los disparos y los gritos de la gente: ¡Asesinos de mierda! ¡Estanos desarmados Arreció el fuego de fusilería. El ruido de las balas se hizo más compacto, como si llenara todo el espacio de la fábrica.  ¡Están matando a los obreros estos milicos hijos de puta! “ vociferó el Chino. Eché a andar el motor y salimos disparados hacia una calle lateral. Finalmente logramas llegar a Santa Rosa y de ahí­ enfilamos por Avda. San Joaquí­n hacia Cerrillos, En ese instante tuvimos la terrible, casi absurda sensación de que Santiago era una ciudad sitiada y ocupada.

En nuestra fábrica los teléfonos sonaban sin parar. Todo el Cordón Cerrillos llamaba pidiendo instrucciones, órdenes, ¿dónde estaban las armas para defender el Gobierno Popular?  ¿Qué hacer, carajo, en una situación que habíamos pensado, imaginado cientos de veces, pero ante la cual no estábamos en absoluto preparados? Si quieres la paz, prepárate para la guerra. Pero no estábamos preparados para lo que se nos vení­a encima, (y no por culpa nuestra) porque, claro, Chile era un paí­s demócrata donde la clase dominante y las Fuerzas Armadas obedecí­an a la Constitución y a las Leyes.

Y ahora estábamos cortados del Mando Central. Los allanamientos de los milicos que buscaban armas en las fábricas y locales sindicales de los cordones industriales nos habían obligado a desmontar nuestra central de información y radio. Y nuestro mando operativo se hallaba sitiado en Indumet. Las emisoras sólo transmitían bandos militares en cadena con Radio Agricultura, la radio de los latifundistas, que desde el primer momento había funcionado como vocera del Golpe Militar.

Habrí­a mucho más para contarte de ese dí­a funesto y terrible. Vimos como los aviones de la FACH bombardeaban el Palacio de La Moneda y cómo después fuí­mos atacado por helicópteros. Los compañeros que estaban sitiados en Indumet lograron salir hacia la población Nueva La Legua donde tuvieron diversos enfrentamientos con las fuerzas militares. Lo mismo nosotros que nos fuí­mos al Comando Comunal de Maipú, donde los milicos había asaltado y destruido el local sindical de los Chacareros de la zona. Allá también hubo enfrentamientos y nos mataron al Chino y a varios compañeros. Pero lo peor fue cuando los 4 generales gorilas aparecieron en la Televisión ladrando: Hemos aplastado el Cáncer Marxista. Y mostraron al General Prat y a dirigentes sindicales ( no se veí­a que estaban encadenados) que nos hablaban de no hacer resistencia a la brutalidad de los milicos. Allá­ entendimos que el Golpe era total y abarcaba a todo el conjunto de las Fuerzas Armadas. Los militares y altos oficiales que se opusieron al Golpe fueron fusilados de inmediato, en el Regimiento Buin, en Colina y otros lugares. ¿Qué más puedo contarte? Sólo quedaba  un solo camino: no rendirse, no entregar las pocas armas que tení­amos y organizar la Resistencia. Fueron la últimas órdenes de Arnoldo Camú, el Tío, que pocos dí­as después fue asesinado por el Servicio de Inteligencia Militar, SIM, cuando salía de un encuentro clandestino con otros compañeros.
(Lluvia de abril 2009 Senda förlagen i Stockholm)

¿Qué cambia en tu vida el 11 de septiembre de 1973?
Todo. Los primeros meses, después de Septiembre, nos mantuvimos activos, escondiendo armas en los berretines, protegiendo compañeros, habilitando casas de seguridad, etc. Pero el SIM tenía mucha información sobre nosotros. Y algunos compañeros a cargo de la infraestructura y casas de seguridad fueron arrestados. Finalmente, los Cos. que habí­an quedado a cargo del Regional Centro nos aconsejaron irnos al exilio y si podí­amos seguir viaje a Cuba. El embajador Harald Edelstam nos ayudó muchísimo y finalmente pudimos salir de Chile bajo la protección de la Embajada Sueca, en enero de 1974. El viaje a Cuba no fue posible y un grupo grande de uruguayos, argentinos y chilenos recalamos en Suecia.

Aquí­ me encontré con otra realidad y de alguna manera se impuso volver al viejo oficio: el teatro y el trabajo cultural.

El éxito del Golpe. 
El éxito del Golpe se debió fundamentalmente a que no supimos aplicar la dialéctica de la lucha de clases. No fuí­mos leninistas. Y el imperialismo y la burguesí­a chilena emplearon todos los recursos de que disponían para liquidar el proceso de avance del Programa de la U.P. Y ésto significaba la violencia de una confrontación final entre la clase dominante y los trabajadores. Además, existía esa terrible confusión, el error fatal del Presidente Allende y de muchos dirigentes de los Partidos de la U.P. de creer que la clase dominante respetaría la Constitución de 1925 y el juego democrático. Había quedado claro en las elecciones parlamentarias de marzo del 73 que el camino electoral no favorecía a la clase media ni a la burguesí­a. Y ésto, los polí­ticos y los capitalistas de la clase dominante no podí­an aceptarlo. La democracia burguesa sólo funciona cuando les conviene a ellos: los dueños del poder económico. Esto tiene consecuencias hasta el día de hoy, dado que se sigue aplicando el mismo juego, el espejismo de falsas ilusiones.

Qué consecuencias inmediatas tuvo el Golpe para ti? Clandestinidad y exilio. El dolor de saber como torturaban y mataban a nuestros compañero(a)s y amigo(a)s.

Qué ha significado el exilio y cuáles fueron tus actividades?  Tuve la suerte de integrarme a un grupo de teatro sueco independiente, el Teatro Narren (El Bufón). Allí­ montamos una obra de Dario Fó Han matado una guitarra, pero el pueblo tiene muchas y una obra má­a Valparaí­so 70. Esto significó casi tres años en giras teatrales por Suecia, Noruega y Dinamarca. Posteriormente seguí­ haciendo teatro con compañeros argentinos y chilenos y participando en distintas agrupaciones culturales. El Frente Cultural Marga Marga fue quizás una de las más interesantes.

Qué rescatas de las experiencias del exilio?
La enorme solidaridad del pueblo sueco y las posibilidades de desarrollar una vida, digamos, normal

Existió el exilio dorado.? 
¿Exilio dorado? Es verdad que las condiciones del exilio en Suecia han sido humanas y hemos encontrado mucha solidaridad y simpatí­a. Esto nos ha permitido rehacer vidas, nuevos trabajos. Y dedicar un gran apoya a la lucha contra la Dictadura en Chile. Pero también ha significado un desarraigo enorme, el no saber en qué país vives, finalmente, en el plano cultural y emocional. Hablar sueco y sentirse sueco te borra una parte importante de tu mentalidad, de tu memoria, de tu historia cotidiana. Es un conflicto que debes rehacer cada dí­a. Por eso, en los últimos años, escribir ha significado para mí­ un rescate de mi identidad. El Chile de hoy ya no me pertenece. Pero, el Chile que fue, donde creció­ y vivió­ sigue existiendo en mí­. Es mi memoria. Es mi historia, aún cuando no le pertenezca a nadie más.

¿Cuál es la pregunta que te has hecho durante éstas décadas?
-¿Cómo fue posible confundir la vía pacífica hacia el Socialismo“ que en la situación de Chile era, en el mejor de los casos una ví­a táctica, cómo fue posible equivocarse tanto y no entender que la confrontación, el enfrentamiento con el imperialismo y la clase dominante era inevitable? Y esto significaba nada más ni nada menos que una confrontación armada, un Golpe Militar contra el pueblo de Chile. No sólo el Presidente Allende cayó en esa trampa, sino una parte muy importante de los Partidos y movimientos que conformaban la Unidad Popular. No hay respuesta. Y seguimos en lo mismo.

Una corta reflexión.
Creo que tenemos que tener la valentí­a, la humildad de analizar nuestro errores. La autocrí­tica es fundamental en la metodología política. El marxismo no es una ideología. Es una práctica: el análisis de la realidad que nos rodea y aplasta, los métodos que debemos usar para cambiarla y convertirla en una práxis que nos haría vivir en una verdadera comunidad humana. El comunismo. Como alguien dijo una vez, en broma y en serio. Jesús de Nazaret nunca fue cristiano. Y don Carlos Marx nunca fue marxista.


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