Aumenta el apoyo de Rusia al general libio Jalifa Haftar
Libia | Actualidad

Aumenta el apoyo de Rusia al general libio Jalifa Haftar


Por Agencias
Publicada:2017-05-22

El acercamiento entre Moscú y Haftar podría favorecer al general a la hora de intentar acceder al poder ahora que el Gobierno de unidad de Trípoli, la capital del país, se encuentra sumido en una nueva crisis.


Comandante Jalifa Haftar
El portaaviones Almirante Kuznetsov y sus buques de escolta se detuvieron en uno de los puertos libios hace un año, en el camino de regreso desde Siria. Durante esta visita, el portaaviones y los cruceros transportadores de misiles recibieron la visita de una delegación de las máximas autoridades militares del país norteafricano. , escribe es.rbth.com.

El comandante de las fuerzas libias del este, Jalifa Haftar, visitó la un portaaviones de Ruso, (17 Ene. (Reuters/), lo que ha supuesto para el general renegado una simbólica muestra del apoyo por parte de las autoridades rusas, que han mostrado un mayor interés en intervenir en la región.



Aumenta el apoyo de Rusia al general libio Jalifa Haftar

. El acercamiento entre Moscú y Haftar podría favorecer al general a la hora de intentar acceder al poder ahora que el Gobierno de unidad de Trípoli, la capital del país, se encuentra sumido en una nueva crisis. La comunidad internacional ha manifestado en varias ocasiones que el Gobierno de unidad respaldado por Naciones Unidas supone la mejor opción para evitar la anarquía y el conflicto armado en Libia.

Haftar, también ciudadano estadounidense, fue comandante de las fuerzas militares de Gadafi y Jefe de Estado Mayor en aquel entonces. El autoproclamado gobierno de Trípoli, en Libia, lo acusó a finales de agosto de tener vínculos con el grupo terrorista de Daesh y de estar llevando a cabo una contrarrevolución.

Desde la invasión  a Libia por parte de la OTAN y posterior asesinato del General libio Muamar Gadafi en octubre de 2011,  Libia cuenta con dos facciones principales: una, el Gobierno reconocido internacionalmente y con sede en la ciudad oriental de Tobruk, y la otra, el llamado gobierno de Salvación Nacional (GSN), con sede en Trípoli (capital libia).

Los gobiernos occidentales creen que la mejor solución, luego de la destrucción del país por occidente, es un acuerdo de paz apoyado por la ONU que unifique a los dos gobiernos libios. No obstante, los enfrentamientos y la presión de los más radicales de ambos bandos han complicado las negociaciones: una parte de los miembros del Parlamento libio sigue oponiéndose al proyecto de constituir un gobierno de unidad nacional en este país sumido en el caos.

Karim Mezran, miembro del Centro Rafik Hariri para Oriente Próximo, ha destacado que hasta la fecha el apoyo de Moscú a Haftar parece puramente simbólico, algo que podría cambiar si el general se decide a atacar al Gobierno de Trípoli. "Si está recibiendo señales de posibles tribus y milicias que están dispuestas a unirse, podría utilizar el apoyo de Rusia y avanzar", ha afirmado.
La comunidad internacional ha manifestado en varias ocasiones que el Gobierno de unidad respaldado por Naciones Unidas supone la mejor opción para evitar la anarquía y el conflicto armado en Libia. Sin embargo, las divisiones a nivel nacional y la resistencia mostrada por las diferentes facciones han debilitado el Gobierno de Trípoli y han beneficiado a Haftar en el este.

   El general, que cuenta con el apoyo de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, acudió en dos ocasiones a Moscú en 2016 para solicitar ayuda en la lucha contra los grupos islamistas en la zona.

   El ministro de Defensa de Rusia, Sergei Shoigu, ha mantenido una conversación con Haftar sobre la lucha contra los "terroristas" en Libia, una cuestión que también supone uno de los principales objetivos militares de Moscú en Siria.

POSIBLE INTERVENCIÓN
   Dada la presencia rusa en el conflicto sirio, varios expertos consideran que el Gobierno ruso ve en Libia una posibilidad de volver a intervenir en Oriente Próximo, según ha manifestado Alexei Malashenko, jefe del Instituto del Diálogo entre Civilizaciones.

   "Siria no es suficiente. Necesitamos otro Estado para la presencia de Rusia, no solo en Siria sino en Oriente Próximo en general. Libia es el territorio perfecto para ello. Es un completo caos y siempre puedes decir que Rusia ayudó a luchar contra el terrorismo", ha indicado Malashenko.

   El presidente del país, Vladimir Putin, podría tener algún interés en restaurar la influencia rusa en Libia, según ha señalado un grupo de analistas. En 2011, Putin se opuso a la operación de la OTAN para acabar con el ex líder libio Muamar Gadafi.

   "Esperamos que las autoridades de Rusia vuelvan a desempeñar su rol a favor de las Fuerzas Armadas de Libia, que han sido dejadas de lado y no cuentan con el apoyo de otros países para luchar contra el terrorismo", ha informado Abdalá Bilhaq, portavoz del Parlamento del este.

   Karim Mezran, miembro del Centro Rafik Hariri para Oriente Próximo, ha destacado que hasta la fecha el apoyo de Moscú a Haftar parece puramente simbólico, algo que podría cambiar si el general se decide a atacar al Gobierno de Trípoli. "Si está recibiendo señales de posibles tribus y milicias que están dispuestas a unirse, podría utilizar el apoyo de Rusia y avanzar", ha afirmado.

   El Gobierno de unidad, que se ha visto cada vez más aislado, ha tenido serias dificultades a la hora de hacerse con los aliados de Haftar. La dependencia del Gobierno respecto a la comunidad internacional ha aumentado desde que llegó a Trípoli en marzo.


Quin es el general Haftar, el nuevo hombre fuerte de Libia?
Por:Alfonso Domingo
huffingtonpost.es
La aparicin de una faccin del ejrcito islmico en el este de Libia ha puesto de manifiesto el caos en el que est sumido el pas norteafricano desde el derrocamiento de Gadafi, dividido entre dos bloques antagnicos y con milicias de variado signo campando por sus respetos. Frente a este incierto panorama, un excoronel del ejrcito libio, Jalifa Haftar, se erige como el nuevo hombre fuerte en quien confan no solo los pases vecinos sino Occidente. Pero, quin es Jalifa Haftar? Por qu tiene ahora mismo el apoyo de los pases occidentales? Podr reconvertir a Libia de nuevo en un pas estable y alejado de tentaciones dictatoriales y terroristas? Los prximos meses son decisivos en esta nueva etapa en esta zona tan estratgica y sensible del sur del mediterrneo.

La primera vez que oí hablar del actual hombre fuerte de Libia, el general Haftar –también le han llamado Hafter o Hifter- fue en 1989, en Madrid, de boca de Ahmed Al Alawaas Hakim, alias “Joaquín”, un intérprete personal del coronel Muamar Gadafi al que conocí en marzo de 1986 en Tripoli, donde yo había llegado como enviado especial de Diario 16 para cubrir la crisis del golfo de Sirte entre Libia y los EE.UU. Hakim había desertado en una escala técnica en Madrid y había pedido asilo político a las autoridades españolas. Me contó que había visto demasiadas cosas terribles del régimen y que no quería ser más cómplice. Los servicios secretos españoles, y por supuesto los norteamericanos, le interrogaron, pero había dosificado la información. El CESID le pagaba una pequeña pensión y vivía con estrecheces, bloqueadas sus cuentas corrientes por el régimen que había abandonado. Comenzamos a escribir un libro sobre Libia, que creímos necesario. Fue Hakim el que me relató cómo Gadafi había financiado y apoyado a los islamistas tunecinos y egipcios, para desestabilizar a sus vecinos, mientras que perseguía a los propios islamistas libios, los Hermanos Musulmanes, que consideraba un peligro para su régimen.

Fue también él quien me habló del Haftar, excoronel del ejército Libio, un héroe, veterano de la campaña del Chad, donde había caído prisionero. Me contó retazos de su historia, que yo luego pude confirmar y completar. Y un buen día, “Joaquín” me dijo que se había convencido de la necesidad de militar en la oposición libia y que se iba de España junto con otros opositores. Unían su destino al del coronel Jalifa, del que tanto me había hablado. También me contó algo de lo que se estaba preparando. Había planes de invasión desde el norte del Chad. A pesar de mis reparos, sabía dónde se estaba metiendo, y no me negó que los americanos estuvieran detrás de todo el tinglado. Era, si no recuerdo mal, principios de 1989. Desde entonces no volví a saber más de Ahmed Al Alwaaras Hakim. Pero sí de Haftar, el enemigo más persistente de Muammar Gadafi.

El 14 de marzo de 2011, llegaba a Bengasi, desde Egipto, Ali Sheriff al-Rifi, o Haftar, para hacerse cargo de las operaciones militares del Consejo Nacional Libio, sustituyendo a Abdul Fatah Yunis, exministro del interior de Gadafi –que pasaba a ser jefe de Estado Mayor-, para dar coherencia táctica y estratégica a las fuerzas rebeldes. Varios medios ingleses y norteamericanos informaron de su perfil, y lo calificaron como un opositor al régimen de Gadafi desde hacía dos décadas, cuando llegó a los Estados Unidos. Pero obviaron un hecho que nunca se hizo público y que se conoció más tarde. Jalifa estuvo todo ese tiempo a sueldo de la CIA intentando derrocar a su antiguo amigo y compañero de revolución Muammar Gadafi, algo que para él se había convertido en una obsesión. Tenía sus motivos para acabar con el líder libio al que ayudó a derrocar al rey Idris en 1969, cuando los dos pertenecían a los Oficiales Unionistas Libres que admiraban a Nasser y a su revolución panarabista. Graduado en la Academia Militar de Bengasi, continuó con su formación militar en la Unión Soviética. Fue después miembro del Consejo de Mando Revolucionario, que gobernó Libia en el período inmediatamente posterior a la revolución y se convirtió más tarde en el Jefe del Estado Mayor de Gadafi, su hijo espiritual, tal y como declaró varias veces el propio Muammar.

En ese momento, en el 2011, con la guerra civil y la posterior derrota y muerte de Gadafi, parecía que su revancha había llegado tras la espera de tantos años. Su enemistad venía de 25 años atrás, cuando Jalifa fue hecho prisionero en el oasis de Ma’atan Bishrah, al sur del país, a principios de septiembre de 1987, en la guerra que durante dos años enfrentó a Libia con Chad y que acabó de manera desastrosa para las tropas libias.

Gadafi repudió a los prisioneros de guerra libios capturados y a su jefe, Haftar, que fue acusado de traición por permitir la rendición de sus soldados. Había que tener en cuenta que Gadafi había firmado previamente un acuerdo para retirar todas las fuerzas libias del Chad y la presencia de sus tropas violaba el acuerdo. Otra razón que se esgrimió es que Haftar podía regresar a Libia convertido en héroe, y convertirse en una amenaza para el propio Gadafi.






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