El último discurso de Lula: No soy un ladrón. Un ladrón no haría lo que hago yo

Brasil | Actualidad
Publicada:2018-04-07
Por Agencias

Moro mintió al decir que ese apartamento era mío", clamó, y atribuyó su condena al propósito de evitar el regreso de la izquierda al poder en las elecciones de octubre, para las que aparece como favorito en los sondeos.



Foto:Toma de pantalla
El ex presidente habló frente a los manifestantes en el sindicato metalúrgico y le pidió un debate el juez Moro. Sus frases más fuertes.

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anticipó este sábado que se entregará a la Policía pero no confirmó el momento en que lo hará. Según los medios brasileños y referentes del Partido de los Trabajadores (PT), será durante el transcurso del día.

Lo hizo tras participar de una misa en memoria de su fallecida esposa en la sede del sindicato de metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo. El homenaje se terminó convirtiendo en un acto político, con el ex Presidente como orador principal.

"Tuve chance de irme a Uruguay (pedir asilo político). Me decían que lo haga. Que fuera a la embajada de Bolivia, de Uruguay, de Rusia. Dije que esto no lo acepto. Voy a cumplir el mandato. No estoy escondido. Voy a presentarme en las barbas de ellos. Yo no me escondo", sentenció el ex jefe de Estado.


Cuanto más me ataca la prensa, más crece mi relación con el pueblo brasileño

"No soy un ladrón. Un ladrón no haría lo que hago yo. Soy el único ser humano imputado por un departamento que no es mío. Mintieron cuando dijeron que era mío. Soy un ciudadano indignado. Ninguno de los jueces duerme con la conciencia tranquila como yo", señaló luego de una larga introducción el líder del Partido de los Trabajadores (PT).

"No estoy por encima de la Justicia. No habría propuesto una revolución en este país si no creyera en la Justicia. Pero creo en la Justicia justa, que se basa en elementos reales; no en un Power Point que sirvió a un fiscal para decir en la televisión que el PT es una banda delictiva y que yo era el jefe", siguió Lula, acompañado en el escenario por la ex jefa de Estado Dilma Roussef y otros referentes políticos del Partido de los Trabajadores.

"La prensa no se da cuenta que cuanto más me atacan, más crece mi relación con el pueblo brasileño. Quiero debatir con el juez (Sérgio) Moro, a ver dónde están las pruebas", agregó.

Lula, de 72 años, favorito a las elecciones de octubre, tiene una orden de detención desde el jueves para empezar a cumplir una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.

"Hace mucho tiempo que soñé que era posible gobernar este país incluyendo a millones de personas pobres en la economía, en las universidades, creando millones de empleos", proclamó, antes de ser sacado en andas del camión de sonido sobre el cual se había improvisado una capilla.Según informaron medios brasileños durante la mañana del sábado, se preveía que Lula se entregara luego de finalizada la ceremonia en memoria de su mujer.

La información fue ratificada pasadas las 9 por Humberto Costa, senador del PT, que se acercó al sindicato: "No puedo informar los detalles pero él se entregará después de la misa".

Sin embargo, tras dar su discurso al finalizar la ceremonia religiosa, el ex presidente regresó al interior del sindicato. Al parecer, el líder del PT almorzará allí con su familia y, de acuerdo a Folha de Sao Paulo, luego sí se entregará a la Policía Federal.

Por su lado, la Policía Federal de Brasil informó que no iría a buscar a Lula a la sede. Esto ocurre por una jurisprudencia, que no permite a las fuerzas de seguridad a cumplir los mandos de búsqueda y de prisión dentro de domicilios. Y que, a su vez, obliga a hacer este tipo de procedimientos bajo la luz del día.

Y si fuera por ese crimen, de colocar a negros en la universidad

El expresidente fue condenado como beneficiario de un apartamento ofrecido por la constructora OAS a cambio de facilidades de contratos en Petrobras.

Voy a cumplir la orden de cárcel (...) y cada uno de ustedes se transformará en un Lula", afirmó el exmandatario de izquierda (2003-2010), que se proclama inocente, desencadenando un clamor unánime de "¡Soy Lula! ¡Soy Lula!".

"Moro mintió al decir que ese apartamento era mío", clamó, y atribuyó su condena al propósito de evitar el regreso de la izquierda al poder en las elecciones de octubre, para las que aparece como favorito en los sondeos.

"Hace mucho tiempo que soñé que era posible gobernar este país incluyendo a millones de personas pobres en la economía, en las universidades, creando millones de empleos", proclamó, antes de ser sacado en andas del camión de sonido sobre el cual se había improvisado una capilla.

"Ese es el crimen que cometí (...). Y si fuera por ese crimen, de colocar a negros en la universidad, de que los pobres puedan comprar un auto, viajar en avión, seguiré siendo un criminal", arengó desde la cima del camión, acompañado por dirigentes de partidos de izquierda y de Dilma Rousseff, su sucesora y heredera política, destituida en 2016 por el Congreso.

En la noche del viernes, Lula tuiteó: "La lucha continúa".

El jueves, un juez federal ordenó el arresto de Lula después de que la Corte Suprema del país dictaminara que Lula da Silva debe comenzar a cumplir una condena de cárcel de 12 años por corrupción. El Supremo Tribunal de Brasil, el tribunal de apelaciones más alto de la nación, rechazó hace poco el viernes la última solicitud de hábeas corpus de Lula para retrasar su sentencia de prisión.

Este miércoles el Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó una apelación hecha por la defensa del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, sentenciado a 12 años y un mes de cárcel por presunta corrupción.

La votación quedó 6-5 en contra del habeas corpus presentado por la defensa del exmandatario.

Tras 9 horas de deliberación, el alto tribunal negó el recurso interpuesto por la defensa para evitar el eventual arresto del exmandatario, según informó la agencia de noticias estatal Agencia Brasil. Los abogados de Lula intentaron modificar la decisión de la corte de 2016, cuando se aprobó la detención, añadió la publicación.

Según Lula, su decisión de entrar a la política fue generada por la falta de representación de la clase trabajadora. Es uno de los fundadores del único partido socialista de Brasil: el Partido de los Trabajadores. Cuando dejó la Presidencia tras dos periodos en el cargo, (2002-2006) y (2006 -2010), contaba con 90% de aprobación.

Lula niega todos los cargos y acusa a la justicia de hacerle un juicio político.

A pesar de esto, las encuestas lo colocan a la cabeza de la carrera electoral con el 35% de los votos en una contienda en la que todavía no se conocen los rivales, según Ibope.

La detención de Lula es un nuevo capítulo de la crisis política brasileña, marcada por la destitución de Rousseff en 2016 y por una ola de acusaciones de la Operación Lava Jato, liderada por Moro, que destapó una gigantesca red de sobornos enquistada en el aparato estatal.

El actual presidente, el conservador Michel Temer, fue denunciado dos veces por la Fiscalía por corrupción y obstrucción a la justicia, pero la Cámara de Diputados, con decenas de legisladores investigados, bloqueó las investigaciones.



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