ESTOCOLMO.SE
Mauricio Rojas, el Campos Menéndez de Piñera

Chile | Política
Publicada:2018-08-10
Por Agencias

El ex mirista, ex parlamentario del Partido Popular Liberal de Suecia, responsable de la cátedra Adam Smith de la Universidad del Desarrollo, miembro de la Fundación para el Progreso, que financia Nicolás Ibáñez, y ex director de Contenidos y Estrategias de la Presidencia.



Pool/Presidencia de Chile (cortesía LG)


El ex mirista, ex parlamentario del Partido Popular Liberal de Suecia, responsable de la cátedra Adam Smith de la Universidad del Desarrollo, miembro de la Fundación para el Progreso, que financia Nicolás Ibáñez, y ex director de Contenidos y Estrategias de la Presidencia, no es el primer "escritor fantasma" de La Moneda ni el primero en pasar de escribirle los discursos al Presidente a ejercer un cargo de gobierno en el área de cultura. Su natural predecesor podría encontrarse en Enrique Campos Menéndez, el modesto escritor, historiador y como Rojas profundamente antimarxista, que durante gran parte de la dictadura, fue el asesor cultural de Pinochet, también conocido como el "ventrículo de la Junta".

Mauricio Rojas no es el primer "escritor fantasma" de La Moneda, ni el primero en pasar de ese lugar a un cargo de Gobierno para dirigir los destinos burocráticos de la cultura institucional. En términos valóricos y también de oficio, su natural predecesor fue Enrique Campos Menéndez, el asesor cultural de Pinochet.

Al igual que Rojas, Campos Menéndez fue un escritor político e historiador, e inmediatamente después del Golpe se convirtió en el redactor de los discursos del general, en una especie de ventrículo de la Junta Militar. Tras pasar unos meses en ese oficio, Pinochet lo nombra "asesor cultural de la honorable Junta de Gobierno". Como se trataba de un escritor de modesto talento pero profundamente antimarxista, nunca pudo despegar en las letras nacionales, pero eso no fue obstáculo para que Pinochet agradeciera su incondicionalidad a la Junta, al otorgarle el Premio Nacional de Literatura. Una concesión que le valió todo tipo de bochornos a nivel internacional.

En el caso del recién nombrado Ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Mauricio Rojas también comparte con Menéndez una especie de devoción por el principal inquilino de Palacio y sus ministros. Con motivo de las redadas masivas de Carabineros, el autor del libro "Conversando con Sebastián Piñera" (2014. Ediciones La Tercera) sostuvo que "la delincuencia es una lucha durísima y si persistimos, vamos a hacerla retroceder. Ya van 5 redadas masivas y serán 10, 20, el Presidente estará ahí, el ministro Chadwick también, las encuestas muestran cómo la gente está percibiendo un cambio muy importante, está volviendo a creer".

El ex mirista, ex parlamentario del Partido Popular Liberal de Suecia, responsable de la cátedra Adam Smith de la Universidad del Desarrollo, miembro de la Fundación para el Progreso, que financia Nicolás Ibáñez, y ex director de Contenidos y Estrategias de la Presidencia
Palabras de igual entusiasmo ha tenido con Alfredo Moreno, Ministro de Desarrollo Social, de quien ha dicho que "nunca ha habido un involucramiento de la intensidad del que estamos viendo", respecto de su desempeño.

En otra área de su particular biografía y siguiendo la senda del canciller Roberto Ampuero -el ex comunista que fue ministro de Cultura en el primer gobierno de Piñera- el flamante ministro de Cultura también es un converso, como le gusta referirse a sí mismo. En su juventud levantó las banderas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR y apostó por la Revolución. Con Ampuero comparten junto a Mario Vargas Llosa, un giro desde un izquierdismo juvenil a posiciones de derecha. Y Piñera comparte ahora con la Concertación la apuesta por otro "renovado".

En el caso del recién nombrado Ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Mauricio Rojas también comparte con Menéndez una especie de devoción por el principal inquilino de Palacio y sus ministros. Con motivo de las redadas masivas de Carabineros, el autor del libro "Conversando con Sebastián Piñera" (2014. Ediciones La Tercera) sostuvo que "la delincuencia es una lucha durísima y si persistimos, vamos a hacerla retroceder. Ya van 5 redadas masivas y serán 10, 20, el Presidente estará ahí, el ministro Chadwick también, las encuestas muestran cómo la gente está percibiendo un cambio muy importante, está volviendo a creer".

Como Ampuero, Rojas también estuvo en el exilio. Si Ampuero fue recibido en Cuba y la ex República Democrática Alemana, Rojas recaló en Suecia, que recibió a miles de chilenos tras el golpe militar. "Almas gemelas", los llamó la revista Caras.

El paralelo no para ahí. De hecho, ambos se conocen, y publicaron juntos el año pasado el libro "Diálogo de conversos" (Sudamericana). Y ambos lograron su "sueño" de llegar a La Moneda, aunque claro, de manera distinta a lo imaginado.

"Cuando uno evoluciona del marxismo al liberalismo hace un ejercicio de modestia humana. Uno renuncia a creer saberlo todo y de tener la solución de todos los problemas", son algunas de las reflexiones el nuevo ministro.

El peruano Premio Nobel también fue objeto literario de Rojas, con la obra "Pasión por la libertad. El liberalismo integral de Mario Vargas Llosa". Ambos además comparten la membresía de la Fundación Internacional por la Libertad, una palabra que obsesiona a la derecha que respaldó la dictadura a Pinochet. ¿Será ahora parte de la "derecha cavernaria" chilena de la que habló el autor de "La ciudad y los perros"?

Acercamiento a Piñera


Fue en el país escandinavo donde Rojas comenzó su conversión, que lo llevó hasta ser parlamentario por el Partido Popular Liberal de Suecia, aunque debió pagar un alto precio: hasta hoy una parte de su familia lo rechaza por lo que consideran una traición a sus ideales. Incluso se alejó de su madre, una allendista convencida.

Rojas (1950) llegó a Suecia en 1974 y desarrolló allí su carrera académica. Se doctoró en historia económica en la Universidad de Lund, donde además fue profesor durante casi dos décadas.

Escribió más de una veintena de libros y fue director de Timbro, un think tank liberal sueco. En Chile es responsable de la cátedra Adam Smith de la Universidad del Desarrollo y pertenece a la Fundación para el Progreso, de Nicolás Ibáñez, principal vitrina también de Axel Kaiser, quien no hace mucho tiempo intentó cazar a Vargas Llosa para que afirmara que la dictadura de Pinochet era mejor que la dictadura de Maduro, a lo que el autor de la Ciudad y los Perros, lo paró en seco: "Todas las dictaduras son terribles".

Acercamiento a Piñera


Es último es una prueba de que nunca perdió el contacto con Chile. Tampoco su contacto con Piñera es nuevo. El primer gobierno del empresario lo invitó en 2011 a La Moneda, donde dio una conferencia; también ha dado charlas en el Instituto Libertad y Desarrollo, ligado a la UDI. Se convertiría luego en autor de varios discursos presidenciales, como director de Contenidos y Estrategias de la Presidencia.

También en este caso, el diálogo dio sus frutos literarios: "Conversando con Sebastián Piñera" (2014, Ediciones La Tercera).

Desde La Moneda su pasión por el segundo gobierno del mandatario ha sido total.

"Más viejo, más maduro y más sereno, Piñera ha vuelto al gobierno con un proyecto meditado, que ya no se nutre solo de las encuestas, sino también de las tendencias mundiales, los programas sociales exitosos y una combinación de prudencia y atrevimiento", señaló en su red social Twitter.

Allí, más que la cultura, sus obsesiones son Cuba, Nicaragua y Venezuela. Simpatizante de la cubana Yoani Sánchez, de hecho no ha trepidado en calificar a los chavistas de "buitres", "traficantes" y "máquinas hambrientas de dólares".

Su entusiasmo por Piñera II también se puede ver por sus apreciaciones en una reciente entrevista.

"Todos sabemos que la seguridad o La Araucanía no se resuelven con varita mágica, pero por primera vez hay un ministro como Alfredo Moreno con una dedicación casi exclusiva, que intenta comprender el problema. ¡Me encanta hablar con él, porque parece un antropólogo! El hombre vibra con lo que está haciendo y lo transmite, nunca ha habido un involucramiento de la intensidad del que estamos viendo", señaló al diario El Mercurio.

Ahora habrá que dejar de lado las palabras e iniciar la gestión, un área donde las capacidades de Rojas son inciertas.

En el mundo del arte, las reacciones fueron diversas. "Lo que es la modernidad, una juguera ideológica surrealista", comentó el publicista Cristian Leporati, no sin ironía, en la red social Twitter.

"Es afán ocioso aventurarse en comentarios reales sobre los recientes enroques ministeriales del señor presidente", dijo por su arte el escritor Omar Saavedra Santis, que también estuvo en el destierro en la RDA, donde conoció a Ampuero.

"Resulta sin embargo curioso que como su valido para cultura haya escogido otra vez a un converso -como ellos mismos se autodefinen-. Acaso sea su catecúmena visión salvífica del arte y la cultura. Entonces, para cumplirla qué mejor que borrachos consuetudinarios devenidos en abstemios militantes", remató.


Fuente: Mostrador.cl







MAURICIO ROJAS Y SU PASO POR SUECIA


Mauricio Rojas, destaca en su biografía que fue miembro activo en su juventud del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, tuvo que abandonar Chile en octubre de 1973.

Lo curioso por decir lo menos, es que siempre ha utilizado ésta carta de presentación, pero nunca se ha referido con quien y donde fue esa "activa militancia" en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.  
               
Mauricio Rojas en entrevista con samtiden.nu[1]:
"Me echaron, dice a SvD." Hoy descubre que estaba equivocado. "Incluso si hubiese tenido razón, estaba equivocado en el tiempo. Eso es un suicidio en política ".

Rojas tiene una imagen positiva de Suecia, a pesar de haber sido, según él, perseguido, mofado y congelado políticamente, sobre todo por la derecha que estaba más cerca de él. Dejó el país para evitar amargarse.

El otoño de 2015, Mauricio Rojas escribió que la cobardía y la falta de voluntad para abordar los crecientes problemas de integración convertirían a los Demócratas de Suecia en el partido más grande del país. Él ya no lo cree.

El gran desafío para los liberales y los socialdemócratas es que desprecian las dimensiones conservadoras que, paradójicamente, son cada vez más exigentes en el electorado de la era de la globalización. Aquí los demócratas suecos están en armonía con la gran mayoría de la gente. Lo cual es para otros partidos difícil de cambiar.

Lars Leijonborg[2] escribe en sus memorias:
Silenciar los problemas fueron tácticas equivocadas"
Se trataba de asumir la legítima preocupación de las personas ajenas al núcleo duro y racista con seriedad ". Leijonborg quería mostrar que era consciente de que la inmigración, mal gestionada, podía causar problemas.


Mauricio Rojas izq. y Sebastián Piñera fuera del Parlamento sueco. Piñera de visita y encuentro con orgs. de la comunidad chilena en Estocolmo, año 2009. Cortesía Luis Garrido.

Por esto recibió muchas críticas y fue acusado de racismo, algo que le hizo sentir muy mal. Lo peor, sin embargo, fue para quien tomó la iniciativa de esta apertura, el historiador de economía Mauricio Rojas, que en la práctica recibió una prohibición de continuara en política del gobierno de derecha.

Leijonborg admite que falló en su ambición y declaró dos razones: nunca tuvo a toda la gente detrás de él. Muchos fueron críticos internamente. Además, no obtuvo a los otros partidos de la coalición burguesa consigo. Continuarían acallando el problema.

Mauricio Rojas Pescando en aguas turbias
A finales de los 80, y frente al círculo más interno, del entonces primer ministro Ingvar Carlsson (Socialdemocrata) éste hizo hincapié en lo que podía y no podía ser  cuando se tomó la llamada decisión de Lucia en 1989.

Carlsson tenía miedo de cómo se podía percibirse la decisión, que significaba un endurecimiento de la política de asilo.

Unos años más tarde, sería la derecha quien tiene que enfrentar el mismo miedo, nuevamente el dilema. Cómo deberían percibirse las reglas de visado contra los refugiados de Yugoslavia?.

Fue la época cuando tanto los Liberales como Mauricio Rojas y Nyamko Sabuni fueron acusados de racismo y "pescar en aguas turbias". Cuestionaron y problematizaron todo lo relacionados con la integración de los nuevos refugiados.

Los políticos suecos no soportaron tal agresividad, Ambos fueron más o menos forzados, Mauricio Rojas y Nyamko Sabuni a dejar la arena política sueca. Las reacciones de los formadores de opinión y los periodistas se volvieron demasiado para los partidos suecos.

Sergio Infante Reñasco, escritor y Poeta chileno, residente en Estocolmo así recuerda al nuevo Ministro de cultura chileno: "Nunca fue militante del MIR, en primer año de Derecho estuvo en el FER y según se dice era parte de un grupo trotskista. Después en el exilio integró durante un tiempo un grupo de apoyo al MIR . Como todo converso hace esfuerzos para seguir la nueva doctrina a pie juntillas. Cuando era representante del partido Liberal de Suecia, la juventud de esa organización protestó porque Rojas proponía medidas demasiado derechistas. Es probable que el flamante ministro y sempiterno tránsfuga se mande unos cuantos recortes de los precarios apoyos para la cultura en Chile."




1 samtiden.nu, Demócratas de Suecia, partido neo-nazi
2 Lars Leijonborg, ex-lider del Folkpartiet liberalerna entre los años 1997–2007



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