Futuro de la energía

Críticas de los últimos estrenos 2021-2022

Cartel de la película Matrix Resurrections (2021)

El juego del calamar, el origen de la historia

El juego del calamar, como el enigmático 'game master' que lidera a los peones enmascarados o la isla remota en la que estos organizan los sangrientos juegos. Sin embargo, parte de la inspiración para la trama de la serie nace también de la experiencia personal de Hwang Dong-hyuk, escribe el Cofidencial, su guionista y director. Acuciado él mismo por las deudas tras el estreno de su primera película, Dong-hyuk empezó a cocinar la idea de 'El juego del calamar' en 2008.

"Quería establecer una conexión entre los juegos que jugábamos en nuestra infancia y la sensación de competencia infinita que sienten los adultos de hoy", ha explicado en una entrevista el creador de la serie. En aquel año negro para la economía mundial, Hwang Dong-hyuk andaba también enfrascado en cómics japoneses —o mangas— sobre juegos de supervivencia, que constituyen un subgénero en sí mismo y sirvieron de molde para el campanazo de Netflix. De este esquema han surgido películas como 'Battle Royale', 'Cube', 'Los juegos del hambre' o la serie 'Alice in Borderland', estrenada recientemente en la misma plataforma.

Con su perversa trama, 'El juego del calamar' plantea obvias metáforas sobre el lugar que ocupan los hombres y mujeres de a pie dentro de una sociedad mercantilizada que los exprime hasta la última gota. En concreto, esta vocación de crítica social es un rasgo bastante común en las ficciones surcoreanas más prominentes de los últimos años. Pensemos, por ejemplo, en 'Parásitos'.

Según la psicología, la empatía es la capacidad psicológica o cognitiva de sentir o percibir lo que otra persona sentiría si estuviera en la misma situación vivida por esa persona.

Entrando en éste terreno escribe el cosmopolitan, la empatía es precisamente otra de las piezas claves de este puzzle. Es sencillo ponerte en la piel de los personajes y ellos también la sienten respecto a sus compañeros en diferentes momentos. Son rivales, pero vemos destellos de confianza. El momento canica entre el anciano y Seong Gi-hun nos dejó un nudo en el estómago que volvió con ese impresionante final, también el último duelo en el que la amistad está por encima de todo. Cuando una historia consigue despertar esa emoción, ya está...

La puesta en escena es hipnótica, el color y la inocencia de los juegos contrastan con la brutalidad de los asesinatos a sangre fría. Pun, no vales, estás eliminado. La carrera por ser el mejor te llevará al éxito, pero ¿y las consecuencias? ¿Puede el dinero dar la felicidad? Queda patente que no siempre.

No mires arriba

No mires arriba, Netflix estrena la sátira más ácida y divertida sobre cómo el mundo se va a las pailas… Adam McKay estrenó el 24 de diciembre en la plataforma su última película, una comedia sobre unos científicos que descubren un meteorito que va a acabar con la tierra y no consiguen convencer a nadie para que haga nada, con Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, entre otras estrellas.

Por eso una película como No mires arriba, concebida como metáfora de la crisis del cambio climático y como reflejo del pasotismo de los políticos ante lo inevitable, llega ahora en un momento donde su mensaje se multiplica y duele más. Esta sátira mordaz, afilada e inteligentísima sobre unos científicos que descubren un meteorito que va a acabar con la tierra y no consiguen convencer a nadie para que haga nada es el mejor reflejo del momento actual de un mundo que está condenado a su extinción.

Adam McKay logra su película más fina, escribe Javier Zurro , en el español. En esta no hay fuegos artificiales, recursos pops, rupturas de la cuarta pared ni juegos efectistas como en sus anteriores -y también brillantes- películas. Aquí sólo hay un retrato despiadado que fabula sobre lo que ocurriría en la sociedad de 2021. McKay tiene para todos. Para los políticos que retrasarían el anuncio para ganar unas elecciones –con una brillante Meryl Streep que bebe de Donald Trump, pero también de Hillary Clinton-. Su retrato de la política -cuya arma es la polarización- es tan pesimista como acertado.

Pasa lo mismo con su mirada sin compasión a unos medios de comunicación que han convertido todo en un espectáculo. En un momento brillante los dos científicos acuden a un programa televisivo que presentan unos hilarantes Cate Blanchett y Tyler Perry. Faltan Trancas y Barrancas. Aquí han venido a dar espectadores, no a alarmar a la gente. Como en toda la obra de McKay hay también una crítica al capitalismo, porque aquí todo es susceptible de convertirse en parte del mercado. Hasta una catástrofe natural puede aprovecharse para sacar dinero, y ahí entra en juego el personaje de un increíble Mark Rylance como un trampantojo de Steve Jobs, Elon Musk y todos esos magnates sociópatas que sacrificarían a la mitad de la población para mantener su emporio.

Dos horas y media que se pasan en un suspiro, entre bofetones a todos, chistes brillantes, bromas recurrentes fantásticas -esos snacks de la Casa Blanca- y un reparto que se nota que disfruta de la fiesta y en el que no falta nadie (por allí pasan Ariana Grande, Thimothée Chalamet y Jonah Hill). Jennifer Lawrence como una Greta Thunberg cabreadísima cumple, pero quien se adueña de la función es Leonardo DiCaprio como científico buenorro que prefiere formar parte del sistema y convertirse en una estrella a ser el señor maleducado que dé un grito para poner las cosas en su sitio.

Crítica de No mires arriba

Nora Cámara escribe en 10 minutos, Bajo la pátina de la comedia, Adam McKay esconde una brutal crítica a la sociedad obnubilada por las redes sociales y los flujos de información mediáticos con sus fake news y sus avatares impersonales. Pero precisamente lo interesante subyace tras lo increíble que resulta que dos voces autorizadas avisen de una desagracia y se les ningunee, desautorice y hasta se les convierta en "carne de meme". ¿Nos suena esto de algo?

Todavía no hemos salido de uno de los mayores escollos sociales y científicos de las últimas décadas y el negacionismo y la crítica a la comunidad científica y sanitaria han estado tan presentes como el virus que nos atormenta desde 2020. Del mismo modo que, de forma velada, podemos encontrar un paralelismo con el tratamiento que han tenido durante años las advertencias sobre el cambio climático.

Sandra Bullock protagoniza su particular - Crimen y Castigo (Netflix)

La película Imperdonable (The Unforgiven) no es una historia original. La película estrenada por Netflix el 24 de noviembre de 2021 está basada en una miniserie británica de 2009 titulada Unforgiven. Y es probable que parte de su problema sea que una historia de este calibre no está hecha para resumirse en dos horas. Aquí os dejamos con nuestra crítica de la película Imperdonable de Netflix.

Sinopsis

Tras veinte años en la cárcel, Ruth Slater (Sandra Bullock) es puesta en libertad por buen comportamiento. Una vez en la calle, Ruth intentará recuperar el contacto con su hermana a la vez que hace frente a otro tipo de condena. La del estigma de una sociedad que se resiste a olvidar su crimen.

Sandra Bullock encarna a una expresidiaria La película dirigida por Nora Fringscheidt comienza el día en el que Ruth Slater (Sandra Bullock) sale de prisión. Tras pasar veinte años entre rejas por matar en un ataque de ira y miedo a un policía, Ruth se enfrenta a una sociedad que no está dispuesta ni a perdonarla ni a olvidar lo sucedido. Su personaje es el de una mujer consumida por la pena; fría, distante y desconfiada, su único aliento es volver a ver a su hermana pequeña Katherine (Aisling Franciosi). Aquella niña a la que vio por última vez cuando tenía cinco años ahora es una adolescente que vive con su familia adoptiva después de que los Servicios Sociales se hiciesen cargo de ella. Kate apenas recuerda poco de su vida anterior, solo los flashbacks de un cariño.

Matrix Resurrections (2021)
Lana Wachowski nos vuelve a presentar una película extraña, la cual se pierde entre lo convencional y el cine de autor, con una forma de narrar audiovisualmente única y difícil de imitar hoy en día. La película Matrix Resurrections (2021) se comporta de manera irregular, sin llegar a concretar muy bien hacia dónde quiere ir y, sin embargo, te mantiene expectante a ver qué es lo siguiente que va a ocurrir.

Neo y Trinity en el centro de Matrix

En repetidas ocasiones nos planteamos si estamos ante una broma, un homenaje o una simple caricaturización de la saga que con tanto cariño guardamos en nuestro corazón. Pese a ello, la película Matrix Resurrections (2021) funciona bastante bien y cierra de manera redonda, expandiendo un poco más el universo y olvidándose de dar una enorme profundidad a la historia, centrándose en dos de los personajes más queridos de la saga, Neo (Keanu Reeves) y Trinity (Carrie-Anne Moss), porque sí, para sorpresa de muchos, el filme no deja de ser una historia sobre el amor.

¿Está la película a la altura de sus predecesoras?

Ahora bien, ¿está la película Matrix Resurrections (2021) a la altura de sus predecesoras? Diría que no, funciona más bien como un gran homenaje a las antiguas y un reencuentro que a nivel individual, ya que ni siquiera continua la línea argumental filosófica o teológica que planteaban las anteriores. Es tan solo una excusa, disfrazada de crítica al reciclaje de Hollywood y a la evolución de la opresión, para dar al fan un reencuentro emotivo con aquellos personajes que marcaron un antes y un después tanto en sus vidas como en la industria del cine y, en cierta parte, eso lo consiguen.

El debate filosófico relegado a segundo plano

El debate filosófico queda relegado a pequeñas pinceladas de la evolución de la opresión en la actualidad, la renuncia a la lucha por nuestros derechos a fin de perpetuar una paz cedida y a en qué medida realmente somos libres cuando carecemos por completo de elección. Lo cual es bastante triste si nos centramos en la revolución intelectual que pudo suponer en su día la primera película de The Matrix. Siento que no han desarrollado bien el filón que siempre ha tenido la saga a nivel educativo y filosófico. Podían haber profundizado mucho más en estos temas y no centrarse en una trama tan sencilla solo por contentar al público y hacer taquilla.

El guion, por otro lado, queda relegado al servicio del pasado, devolviéndonos momentos que todos recordamos y que nos conectan con gran nostalgia con aquello que estamos viendo, pero no porque la historia esté bien construida, sino porque a nuestro yo pasado todo le resulta familiar. La historia es muy sencilla, toda la trama gira entorno a la relación romántica entre Neo y Trinity y la vuelta a la caverna, de la que una vez más tendrán que volver a salir persiguiendo al tan aclamado conejo blanco.

Fuente:

Estocolmo

Primera página web en español en Estocolmo

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