Las Maldades ocultas del Cardenal Ratzinger
Por Enrique Duran
Publicada:2012-03-26

Entre el 6 y el 9 de febrero 2012 se realiz en Roma, en la Universidad Gregoriana, una Conferencia Internacional, organizada por la Orden de los Jesutas. La Conferencia Internacional tuvo especial relevancia, porque estaba destinada a analizar y prevenir para el futuro los abusos sexuales cometidos por sacerdotes catlicos contra menores de edad, en parroquias, iglesias o escuelas religiosas.

Antes de inaugurar la Conferencia, uno de los organizadores, el jesuta, profesor de Psicologa Hans Zollner explic la motivacin y razn del Encuentro Internacional, de la siguiente manera: Queremos enviar claras seales a aquellos que estn dentro de la Iglesia y a todo el mundo que queremos dejar claro que nos hacemos cargo de las responsabilidades que nos caben, sobre todo, pensando que tenemos una deuda y una culpa hacia las vctimas de estos abusos sexuales. Debemos hacer todo lo posible para sto no vuelva a ocurrir.

La Conferencia fu inaugurada por el Cardenal William Levada, Jefe de la Congregacin de la F, la antigua Inquisicin, uno de los colaboradores ms cercanos del Papa, en la actualidad. En el Vaticano, es la Congregacin de la F la que se encarga de investigar y enjuiciar los cargos y acusaciones sobre abusos y transgresiones por partes de sacerdotes y otros miembros del Clero catlico. Levada enfatiz, en su discurso de apertura, la gravedad de estos abusos y que la Iglesia deba resueltamente combatirlos. Acentu, adems, la importancia de denunciar a la polica, en todos los pases, los asaltos sexuales de los curas pedfilos. Y que stos no debieran slo quedarse en las esferas de investigaciones dentro de las autoridades eclesisticas.

El Papa Benedicto XVI envi tambin un Saludo al comenzar la Conferencia. All, Benedicto declaraba que se era necesario un profundo cambio dentro de la iglesia, en todos los niveles. Y que deba crearse una cultura eclesistica que se concentrara en impedir este tipo de abusos sexuales y, sobre todo, dar apoyo a las vctimas de estos delitos. Debe acabarse la cultura del silencio, dentro de la Iglesia, ante estos delitos.

El testimonio de una mujer irlandesa, Marie Collins, fu relevante. En los comienzos de la dcada del 60, siendo ella una nia de 13 aos, fu sometida a abusos sexuales y violaciones por un cura. El mismo cura sigui realizando abusos contra otros menores de edad hasta avanzada la dcada del 80, a pesar de que el Obispado de Dublin estaba informado de esta situacin. La Conferencia concluy que situaciones como sta no podan seguir siendo permitidas en el mbito eclesistico.

Me parece positivo que ms de cien obispos catlicos se hayan pronunciado contra la proteccin prestada a estos delitos cometidos por sacerdotes pederastas por parte de las autoridades eclesisticas. An ms, que ni siquiera se haya prestado proteccin y ayuda a los menores, vctimas de estos abusos criminales.

Lo que no comprendo es cmo el Papa Benedicto XVI se atreve a enviar un Mensaje de bienvenida a esta Conferencia, sin pedir l mismo perdn a las vctimas de estos abusos. Siendo, todava, Cardenal, bajo el gobierno del Papa Juan Pablo II, Ratzinger aplic la poltica del silencio en todos los casos de pedofilia que llegaron a sus manos, ya que l era el Jefe de la Congregacin de la F. Las denuncias llegaban directamente a su conocimiento. Envi cartas a los obispos irlandeses y a los norteamericanos prohibiendo que estos delitos fueran denunciados a la polica de esos pases. Recomendando silencio, discrecin y cambios de parroquia y de dicesis para los curas delincuentes. Haba que proteger el honor y la respetabilidad del clero catlico. Honor? Respetabilidad? Aplic la misma poltica en los escandalosos casos que ocurrieron en Chile. Sigue guardando silencio con respecto a las responsabilidades que le caben y asegura, muy suelto de cuerpo y sin tener vergenza, que ahora todo va a cambiar. Cmo creerle si ni siquiera hace lo que todo catlico y creyente cristiano practica en la misa de los das domingos: el acto de contricin y de arrepentimiento por los pecados cometidos? O es que cree que su cargo de Cardenal y ahora el de Papa lo exime de las responsabilidades y de las decisiones que tom en esos aos?

Este Papa visita Mxico, ahora, en el mes de Marzo. Las vctimas de los abusos sexuales a menores cometidos por el sacerdote mexicano ya fallecido Marcial Maciel manifestaron, ayer, sbado 24 de marzo, su repulsa por la ocultacin a sabiendas del escndalo por parte del Vaticano durante dcadas. Y su indignacin, porque el Papa Benedicto, de visita en Mxico no tenga en su agenda la disposicin de recibirlos.

(Se entiende, claro. Ratzinger oculta la cara y no quiere saber nada de sus viejos pecados, no los reconoce y los olvida, a ver si el mundo tambin se olvida de ellos, como ya ha ocurrido con el Papa protector de Nazis Po XII y el polaco anticomunista Juan XXII, quin orden a Ratzinger liquidar a los Teolgos latinoamericanos de sus ctedras, iglesias y lugares de enseanza. Su culpa?

La Teologa de Liberacin de los pueblos oprimidos por las dictaduras latinoamericanas y el imperialismo yanqui. Haba que condenarlos, al igual que el proceso revolucionario en Cuba y la Revolucin Sandinista.)

Los exlegionarios Jos Barba y Alberto Athie y los investigadores Fernando M.Gonzlez y Bernardo Barranco denunciaron, ayer, en conferencia de prensa celebrada en Len, la ciudad del Estado de Guanajuato donde pernocta el Papa, que la Santa Sede ocult los abusos sexuales cometidos por Maciel desde los aos cuarenta.

Marcial Maciel fund su congregacin Los Legionarios de Cristo, en enero de 1941. El Vaticano eludi sistemticamente su responsabilidad. No slo saba, sino que toler y protegi a Maciel.El Vaticano minti, afirm Bernardo Barranco. Jos Barba, por videoconferencia y Athi y Gonzlez presentaron el libro La Voluntad de no saber (editorial Grijalbo) en el que se recoge parte del expediente vaticano de Maciel, que consta de 212 documentos y ms de 600 pginas, en las que se exponen los delitos del sacerdote lder de los legionarios. Entre los documentos se encuentra la carta que el exsacerdote Alberto Athi envi en 1999 a Joseph Ratzinger - en aquel entonces Cardenal y Jefe responsable de la Congregacin para la Doctrina de la F - , en la que se expona y denunciaba el caso. Tambin en la documentacin se acompaa la respuesta del entonces Cardenal Ratzinger.

El actual Papa contest: Lamentablemente, el caso de Marcial Maciel no se puede abrir porque es una persona muy querida del Papa Juan Pablo II.

Y, adems, ha hecho bien a la Iglesia. Lo lamento, no es posible. Karol Wojtila, el Papa de ese entonces conocido como Juan Pablo II, lleg a calificar a Maciel de gua eficaz de la juventud. Y como no. Maciel no slo era anticomunista, sino que luchaba contra el Estado Mexicano para que ste permitiera la enseanza religiosa obligatoria ( o sea catlica) dentro del Programa Educacional. Benedicto XVI slo tom cartas en el asunto en 2006 cuando orden al fundador de los legionarios retirarse y dedicarse a una vida de penitencia. Llevar el caso a la polica, de eso ni hablar.

El documento de Alberto Athi critica la actitud timorata irresponsable y servil del episcopado mexicano y concluye recordndole a Ratzinger: Por vuestras manos pas la oportunidad de aceptar la verdad y de aceptarnos a nosotros.

El escndalo de Marcial Maciel est an muy presente en la sociedad mexicana y por eso resulta sorprendente que en su agenda Benedicto XVI no contemple reunirse con las vctimas. El Papa se limita a enviar un mensaje a la infancia mexicana: Portense bien, nios, y obedezcan a sus padres y los curitas que les aconsejan buenamente. As podra resumirse el mensaje del intelectual Joseph Ratzinger, el actual Papa Benedicto.

De esta manera, la Conferencia realizada en Roma en el mes de febrero pierde toda relevancia y credibilidad si el Pontfice no asume responsabilidades, sus omisiones y pecados. Si no pide, pblicamente, perdn a las vctimas doblemente vctimas: Vctimas de los curas pederastas y vctimas de la complicidad del Cardenal Ratzinger con los autores de estos graves ultrajes a menores. Si Ratzinger an no cree que los curas y obispos se encuentran, tambin, como cualquier ciudadano sometidos a las leyes civiles, quiere decir que sigue viviendo en la Edad Media.

Pero Ratzinger no da la cara ni para excusarse ni para pedir perdn. l es el responsable mximo (l y Juan Pablo II) de que la iglesia mexicana y el Vaticano no hayan intervenido enrgicamente ante estos abusos, condenndolos cuando era tiempo de hacerlo. Rastzinger no puede alegar ignorancia ante los hechos. Sin embargo, ironas de la moral, de la tica y la historia, ha iniciado el proceso de canonizacin de Juan Pablo II, protector de curas pederastas y perseguidor implacable de aquellos sacerdotes y telogos que lucharon por la justicia social en Amrica Latina.

Despus de esta permanencia en Mxico, Ratzinger viaja a Cuba invitado por el Gobierno y la Iglesia cubana. Pero, an antes de emprender el viaje a esta Isla que los pueblos latinoamericanos respetan y aman, don Benedicto se apresura a declarar que el Marxismo est obsoleto y que el Comunismo es un experimento fracasado. Y dice sto, a pesar de que afirma al mismo tiempo, que este viaje a Cuba no tiene objetivos polticos. Parece que el viejito pobrecito no tiene empacho ni vergenza de seguir mintiendo. Pero, hay que ser comprensivos. Confunde, claro, el pobre, varias cosas. l es telogo. Cree en los Dogmas y en las Verdades reveladas por el Altsimo a seres cuidadosamente elegidos.

Todo el poder viene de Dios y tambin las verdades inmutables. Eso s que si el Poder lo ejerce el pueblo, entonces, algo anda mal, requetemal y, quizs, digo quizs, Dios se equivoc o meti la patita. Entonces tienen que venir generales como don Pinochet o Videla o Banzer y Papas como Juan Pablo II para arreglar las metidas de pata de este Dios que ya debe estar viejecito, el pobre.

Ratzinger tiene, entonces, que jugar al hombre que sabe y que recibe inspiraciones directas del Altsimo. Pero, ocurre que el marxismo no es un Dogma. Eso lo sabemos nosotros, pero no Ratzinger. Y no ha existido, todava, en la historia de la humanidad, ninguna sociedad comunista, donde todos son propietarios reales de los medios de produccin. La sociedad comunitaria soada por Marx y Engels. Pero, eso, el seor Ratzinger tambin lo ignora. Pobrecito. Confunde el Comunismo con el sistema que se aplic en la Unin Sovitica. Sigue las huellas del Papa polaco, anticomunista furibundo, que gritaba a Ernesto Cardenal y los otros curas del gobierno Sandinista que eran unos herejes, pecadores, y que se ponan fuera de la Iglesia al apoyar y trabajar para un regimen comunista. El polaco tambin ignoraba qu era el Comunismo.

Pero este Ratzinger no es polaco. Es alemn. Y cuando joven, se vi obligado, dice l, a ingresar a las Juventudes Hitlerianas. Vaya uno a saber cuando el seor Ratzinger dice la verdad! En todo caso, los que pagan por las mentiras del Cardenal Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, son los nios y nias vctimas de los curas pederastas. Creen ustedes que ahora s van a cambiar las cosas en una Iglesia que impone el celibato obligatorio a sus curas y monjas y que ignora que el sexo es una realidad viva? Difcil, no?

Tarea heroica, an para un Telogo tan ilustrado, claro, y verdadero, como el Cardenal Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI.





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