Corea 1950:Callejón de los MiG
Corea 1950:Callejón de los MiG


Corea Norte-Sur | Conflicto
Publicada:2020-06-19
Por Agencias

Callejón de los MiG (MiG Alley, en inglés)es el nombre que le dieron los pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos a la parte noroccidental de Corea del Norte, donde el río Yalu desemboca en el mar Amarillo



Callejón de los MiG (MiG Alley, en inglés) es el nombre que le dieron los pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos a la parte noroccidental de Corea del Norte, donde el río Yalu desemboca en el mar Amarillo. Durante la guerra de Corea, fue el lugar donde se desarrollaron numerosos combates aéreos cercanos entre los aviones de combate a reacción estadounidenses y los de las fuerzas aerea de la Unión Soviética, lo que fue confirmado después de la caída de la Unión Soviética. Los aviones que más se usaron durante la mayor parte del conflicto fueron el North American F-86 Sabre estadounidense y el Mikoyan-Gurevich MiG-15 de construcción soviética, el sobrenombre del área derivó de este último aparato. Debido a que fue el sitio de las primeras batallas aéreas entre aviones de reacción, el Callejón de MiGs es considerado el lugar de nacimiento del combate aéreo de aviones a reacción.

El Callejón de los MiG, unos de los lugares con la mayor importancia estratégica durante la guerra fue la parte noroccidental de Corea del Norte, donde fluye el río Yalu. Precisamente en aquella región estaban emplazados los cazas soviéticos y fue allí donde tuvieron lugar la mayoría de los combates aéreos con los MiG-15.

Por esta razón esta área fue bautizada por los pilotos estadounidenses como el ‘Callejón de los MiG’ y algunos expertos consideran que este lugar podría considerarse como la cuna de los combates entre cazas a reacción.

Sería aquí donde la Fuerza Aérea de EEUU sufriría una devastadora derrota conocida hoy como el Jueves Negro.


Los MiG entran a escena

Los norcoreanos comenzaron su guerra contra Corea del Sur el 25 de junio de 1950 con una fuerza aérea pequeña y obsoleta equipada con aviones de hélice soviéticos de la época de la Segunda Guerra Mundial dirigidos por pilotos con poco entrenamiento y experiencia. Una vez que Estados Unidos comprometió su poder aéreo en la guerra, esta fuerza fue rápidamente destruida.

Durante varios meses, los aviones de caza estadounidenses F-80 Shooting Star y F-84 Thunderjet, junto con los bombarderos B-29 Superfortress y los aviones de la Armada y el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, se pasearon por los cielos de Corea del Norte virtualmente a placer mientras que los norcoreanos y sus patrocinadores soviéticos y comunistas chinos discutían detrás de escena acerca del mejor curso de acción a seguir para contrarrestar el poderío aéreo estadounidense. Para octubre, la Unión Soviética había acordado proporcionar regimientos aéreos equipados con los cazas de altas prestaciones MiG-15, junto con las tripulaciones entrenadas para manejarlos. Simultáneamente, el Kremlin acordó proporcionar a los chinos y norcoreanos MiG-15 adicionales, así como entrenar a sus pilotos.

Los primeros encuentros ocurrieron el 1 de noviembre de 1950, cuando ocho MiG-15 interceptaron a aproximadamente 15 P-51 Mustang estadounidenses. El piloto soviético teniente primero Fiodor Chizh derribó y mató al piloto estadounidense Aaron Abercrombie.1 Más tarde en ese día, el piloto soviético teniente primero Semyon Jominich (también escrito Khominich2 ) se convirtió en el primer piloto de la historia en ser acreditado con un derribo entre aviones a reacción. Esto ocurrió cuando tres MiG-15 atacaron a aproximadamente 10 cazas estadounidenses F-80C, con Jominich adjudicándose el F-80C del piloto estadounidense Frank Van Sickle (listado en los registros estadounidenses como habiendo sido muerto por artillería antiaérea).

El 9 de noviembre de 1950, los soviéticos sufrieron su primera baja cuando el teniente comandante William T. Amen derribó y mató al capitán Mijael Grachev.1

El 12 de abril de 1951 fue llamado por los pilotos estadounidenses como el "Jueves Negro", cuando tres escuadrones (30 aviones) de MiG-15 atacaron a tres escuadrones de bombarderos B-29 Superfortress (36 aviones) protegidos por aproximadamente 100 cazas F-80 Shooting Star y F-84 Thunderjet. Con ninguna baja por el lado soviético se registraron 12 B-29 destruidos.3 Posterior a este hecho, las misiones de combate estadounidense fueron detenidas durante aproximadamente tres meses, forzando a las fuerzas estadounidenses a cambiar sus tácticas, como volar durante la noche en grupos pequeños.


Preludio del Martes Negro

Durante la guerra de Corea tuvieron lugar algunos de los combates aéreos más apasionantes de la historia. Gran parte de la acción se desarrolló en el Callejón de los MiG, que es el nombre que los pilotos occidentales dieron a la parte noroccidental de Corea del Norte, en la desembocadura del río Yalu. Fue aquí donde se desarrolló la primera batalla a gran escala entre jets, entre los rusos MiG-15 y EE UU F-86 Sabres.

Octubre de 1951 fue un punto de inflexión en la guerra. Las fuerzas de reconocimiento aéreo de EE UU divisaron la construcción de 18 aeródromos en Corea del Norte. El mayor de ellos estaba en Naamsi, con pistas de aterrizaje de cemento.

Los historiadores Yuri Sutiaguin e Ígor Seido explican detalladamente en su libro Amenaza MiG sobre Corea las implicaciones de este programa de expansión de las pistas de aterrizaje. “Situados en el interior del territorio de Corea del Norte permitirían el traslado de unidades de MiG-15, lo que habría expandido el área de operaciones de estos peligrosos jets y habría puesto en peligro la operación de las fuerzas de la ONU. En caso de que el llamado Callejón de los MiG se hubiera extendido hasta el paralelo 38 habría expuesto a las tropas terrestres de la ONU a continuos ataques aéreos”.

El 23 de octubre de 1951, conocido como el Martes Negro, las fuerzas aéreas occidentales reunieron una gran armadas de 200 cazas (F-86 Sabres, F-84, F-80 y de cazas británicos Gloster Meteor IV) y cerca de dos docenas de bombarderos B-29 Superfortress (el mismo tipo que lanzó las bombas atómicas sobre Japón). La misión de este ataque concentrado era interrumpir el suministro a las fuerzas coreanas y chinas y dejar fuera de combate las bases de Naamsi y Taechon en Corea del Norte.

Para contrarrestar esta amenaza los rusos organizaron dos divisiones aéreas. La 303 con 58 MiG-15 que formaron el primer escuadrón y estaba encargado de atacar el primer grupo de bombarderos y cazas enemigos. Las división 324 contaba con 26 MiG-15; tenía el cometido de reforzar la batalla y cubrir a la 303 al salir de la lucha.


En busca de los grandes

La estrategia rusa consistía en ignorar los cazas de escolta y tratar de atacar directamente a los Superfortress, que eran más lentos. En su camino se cruzaron con un grupo de Meteors británicos, más lentos que ellos. Estuvieron tentados a atacarlos pero el comandante Nikolái Vólkov les dijo: “Vamos en busca de los grandes”.

Como si fueran orcas rodeando y devorando a su presa los MiG fueron a por las formaciones de B-29. Los rusos afirmaron que habían destruido diez de ellos (lo que supone el mayor porcentaje de bombarderos que EE U ha perdido jamás en una misión) mientras que perdieron un MiG. Sin embargo, Kramarenko afirma que había pilotos que hablaban de 20 bombarderos B-29 derribados en la semana del 22 al 27 de octubre. Además, EE UU perdió cuatro F-84.

Los estadounidenses reconocieron el derribo de tres bombarderos en el aire, mientras que otros cinco y un F-84 fueron severamente averiados.

El comandante Lev Shchukin recuerda el Martes Negro: “Estaban tratando de intimidarnos. Quizá pensaron que nos iban a dar miedo con su cantidad y que íbamos a huir pero en vez de eso, os encontramos con ellos y nos enfrentamos”.

Queda claro que estos rusos habían interiorizado lo que decía Serguéi Dolgushin, piloto que contó con 24 victorias en la Segunda Guerra Mundial, para ser un piloto de éxito: “Un amor por la caza y un gran deseo por ser el triunfador”.

Los rusos apodaron a los B-29 “Chabolas voladoras” porque ardían fácilmente.

El antiguo piloto estadounidense Earl McGill escribre en el libro Martes Negro sobre el Namsi: los B-29 contra los MiG:

“En porcentaje, el Martes Negro supone la mayor pérdida en una misión de combate de EE UU, y el trozo de cielo llamado Callejón de los MiG quizá siga siendo el escenario de la mayor batalla aérea de todos los tiempos”.

Impacto en la moral de EE UU

Esta batalla cambió para siempre el comportamiento de las fuerzas aéreas de EE UU en los bombardeos estratégicos. Los B-29 dejaron de hacer salidas de día al Callejón de los MiG. Los pueblos de Corea del Norte dejaron de ser bombardeados en alfombra por los estadounidenses. Miles de civiles quedaron fuera de la línea de fuego.

Lo que es más importante, la destreza y la valentía de los pilotos rusos previnieron una nueva guerra mundial. Kramarenko explica: “El B-29 era un bombardero estratégico, en otras palabras, porteador de bombas atómicas. En un Tercera Guerra Mundial –y estábamos al borde– estos bombarderos tenían la misión de bombardear la URSS con bombas atómicas. En este momento esos grandes aviones se veían sin defensas contra los jet, y eran inferiores a ellos en velocidad y armamento”.

Ninguno de los B-29 tenía la posibilidad de volar más de 100 km dentro de la URSS sin que fuera detectado. “Se puede decir que los soldados soviéticos que lucharon en Corea y causaron tantos daño a la flota de bombarderos del enemigo, ahuyentaron la amenaza de una Tercera Guerra Mundial, una guerra nuclear, durante mucho tiempo”, explica Kramarenko.

Pocos días después del Martes Negro, McGill se sentó en el asiento del copiloto del B-29 en la base de Okinawa, esperando la orden para ir al Callejón de los MiG. La tripulación estaba en silencio, les parecía que se enfrentaban a una destrucción segura, cuando les dijeron que la misión se cancelaba.


Australianos en Corea

Sin embargo, autores, historiadores y analistas occidentales se niegan obstinadamente a revisar los números de muertos de la USAF. Una controversia similar involucró a los australianos, quienes enviaron a su 77º Escuadrón de aparatos Gloster Meteor a Corea del Sur. En un frío día de diciembre, mientras realizaban una patrulla de combate, los rusos liderados por Kramarenko encontraron hasta 20 de estos aviones de fabricación británica. Cuando los MiG-15 rompieron las formaciones de los Gloster, resultó ser un día negro para los australianos. En cuestión de segundos, había una docena de ellos ardiendo en el suelo. Hubo solo un superviviente que consiguió llegar sano y salvo a su base. Los rusos vieron al fugitivo piloto australiano, que parecía resignado a su destino y decidieron no atacarle. "Me despertó compasión", escribe Kramarenko. "El Gloster dejó de ser el enemigo y decidí dejarlo ir en paz. ¡Deja que vuelva a su aeródromo y cuente el destino del resto de sus camaradas que habían querido acabar con una ciudad coreana y cuyos aviones ardían en las laderas cerca de esta ciudad y de su estación de ferrocarril!".

Para 1950, Corea del Norte tenía una clara superioridad militar sobre el Sur. Los soviéticos los habían armado con armamento sobrante y les habían dado entrenamiento. Muchas de las tropas que regresaron a Corea del Norte fueron endurecidas por su participación en la Guerra Civil China, que acababa de terminar. Kim Il-sung esperaba una victoria rápida, pronosticando que habría levantamientos a favor de los comunistas en el Sur y que Estados Unidos no intervendría. Sin embargo, en lugar de percibir el conflicto como una guerra civil, Occidente lo vio en términos de la Guerra Fría como una agresión comunista, relacionada con los acontecimientos recientes en China y Europa del Este.

El 9 de agosto de 1945, en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón y avanzó a Corea, a petición de los Estados Unidos. Aunque la declaración de guerra soviética había sido acordada por los aliados en la Conferencia de Yalta, el gobierno de los Estados Unidos había estado de acuerdo con el gobierno ruso antes de que el avance soviético se detuviera en el paralelo 38, y así fue. Las fuerzas del gobierno de los Estados Unidos llegaron unas semanas más tarde y ocuparon el área al sur del paralelo 38, incluida la capital, Seúl. Esta se incorporó en la Orden General Nº 1 a las fuerzas japonesas después de la rendición de Japón el 15 de agosto. El 24 de agosto, el Ejército Rojo entró en Pyongyang y estableció un gobierno militar en Corea al norte del paralelo. Las fuerzas estadounidenses aterrizaron en el sur el 8 de septiembre y establecieron el gobierno militar del ejército de los Estados Unidos en Corea.

Los aliados originalmente habían previsto una administración conjunta que conduciría a Corea hacia la independencia, pero la mayoría de los nacionalistas coreanos querían la independencia de inmediato. Mientras tanto, la cooperación en tiempos de guerra entre la Unión Soviética y los Estados Unidos se deterioró a medida que la Guerra Fría se afianzaba. Ambas potencias ocupantes comenzaron a promover posiciones de autoridad coreanas alineadas con su lado político y marginando a sus oponentes. Muchos de estos líderes políticos emergentes regresaban exiliados con poco apoyo popular. En Corea del Norte, la Unión Soviética apoyó a los comunistas coreanos. Kim Il-sung, quien desde 1941 había servido en el ejército soviético, se convirtió en la principal figura política.14 La sociedad estaba centralizada y colectivizada, siguiendo el modelo soviético. La política en el sur fue más tumultuosa, pero el fuertemente anticomunista Syngman Rhee, que había sido educado en los Estados Unidos, se posicionó como el político más prominente. Los líderes rivales, Kim Koo y Lyuh Woon-hyung, fueron asesinados.

Como resultado, surgieron dos estados antagónicos, con sistemas políticos, económicos y sociales diametralmente opuestos. En Corea del Sur, se celebraron elecciones generales el 10 de mayo de 1948. La República de Corea se estableció con Syngman Rhee como presidente y reemplazó formalmente la ocupación militar de los Estados Unidos el 15 de agosto. En Corea del Norte, la República Popular Democrática de Corea (o RPDC) fue declarada el 9 de septiembre, con Kim Il-sung, como primer ministro. Las fuerzas de ocupación soviéticas abandonaron la RPDC el 10 de diciembre de 1948. Las fuerzas estadounidenses abandonaron la República de Corea el año siguiente, aunque el Grupo Consultivo Militar Coreano de los Estados Unidos se mantuvo para entrenar al Ejército de la República de Corea. Los nuevos regímenes incluso adoptaron diferentes nombres para Corea: el Norte eligió Choson y el Sur Hanguk.



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