| Religión

El relato de la 1ra. Luminaria de Janucá


Por Agencias
Publicada:2020-11-30

Hace muchos años comenzó la primera luz de Janucá los judíos vivían en la tierra de Israel. En aquella época no tenían rey, pues su soberano era Di-s, el Rey de reyes.


Hace muchos años comenzó la primera luz de Janucá (חנוכה) los judíos vivían en la tierra de Israel. En aquella época no tenían rey, pues su soberano era Di-s, el Rey de reyes.

Desgraciadamente, muchos judíos fueron abandonando el servicio a Di-s, y pronto se encontraron sumidos en la servidumbre a un rey humano, que de humano no tenía nada. Era un tirano cruel, sumamente cruel.

Se llamaba Antíoco, y reinaba en el vecino territorio de Siria. Tan poderoso era, que nadie poseía la suficiente fuerza como para impedir que hiciera las mayores perversidades.

Antíoco dispuso que todos los judíos adoraran ídolos, obligándolos por la fuerza a cumplir los rituales paganos. Envió funcionarios y soldados que implantaron el terror en toda la tierra de Israel, a fin de imponer las leyes y costumbres de su país natal.

Prohibieron a los judíos que adoraran a Di-s tal como Él lo había establecido y les negaron el derecho de observar Sus más sagradas costumbres y leyes. El Santo Templo de Jerusalén fue profanado y despojado de sus hermosos vasos sagrados de oro. Muchos de los valiosos elementos sagrados de culto que allí se utilizaban fueron robados. Cualquiera que osara desobedecer al tirano era ejecutado de inmediato y sin reparos.

Siguieron tiempos de terror y persecución y la situación se hacía insostenible. Fue entonces cuando los judíos comprendieron que eran sus propios pecados los que les habían acarreado tal infortunio.

Pero el daño no era irreparable. Ya habían tenido oportunidad de aprender, con el correr de los siglos, que su bondadoso Di-s recibe con amor a quienes retornan a Él con sinceridad. Por eso comenzaron por enmendar su conducta, y resolvieron morir antes que renunciar a su fe.

Hasta los niños —como tú —hacían frente al peligro animosamente, con coraje, y mostraban su desdén por la vida de lujos vanos y carentes de sentido de los paganos.

Entonces dijo Di-s: ¡Mis hijos ya han sufrido bastante: los salvaré!.

Fue un anciano —prosiguió la titilante lucecilla —de cuerpo débil pero de espíritu gigantesco, quien enarboló la bandera de la rebelión contra el poderoso rey Antíoco. Se llamaba Matitiahu HaJashmonaí.

En la pequeña y pacífica aldea de Modiín vivía Matitiahu con sus cinco hijos. Cuando un funcionario del rey llegó acompañado con una compañía de soldados a fin de obligar a los judíos de la aldea a adorar ídolos, el anciano Matitiahu arrebató la espada del funcionario y lo mató. Luego instó a sus hijos y hermanos a imitar su ejemplo y todos se lanzaron sobre los vándalos matando a la mayoría de ellos. Los restantes, despavoridos, huyeron a informar al rey.

El viejo Matitiahu con sus fieles amigos, conscientes de que la venganza de Antíoco sería inminente, se retiraron a las montañas. De allí, envió un mensaje a sus hermanos:

¡Seguidme, fieles a Di-s! Y el número de hombres dispuestos a ofrendar sus vidas por la fe crecía día a día.

Un día, Matitiahu reunió a sus amigos y les dijo: Siento que se aproxima mi último instante. Quiero que mi hijo Iehudá os conduzca a la victoria contra los enemigos de Di-s. Aunque estéis en gran desventaja numérica, no desesperéis. Depositad vuestra fe en Di-s. ¡Recordad a nuestro padre Abraham, quien prefirió ser arrojado al fuego antes que ser infiel a Di-s! ¡Recordad también a Pinjás, el nieto de Aarón, quien arriesgó su vida por la santificación del Nombre de Di-s! ¡Recordad al Rey David, quien enfrentó a Goliat intrépidamente, confiando en Di-s! ¡Recordad a Elías, quien se mantuvo solo contra los falsos profetas venciéndolos! Aquél que ayudó a éstos en su momento de peligro os responderá a vosotros ahora. No temáis, mas depositad vuestra fe en Di-s. Que Di-s os bendiga y os guarde.

Poco tiempo después Matitiahu expiraba sumiendo en la tristeza a todos los que habían desarrollado un profundo sentimiento de amor hacia él. Desde ese momento proclamaron a Iehudá Makabi como su jefe militar y guía espiritual. Entre otras cosas éste se había propuesto mantener en alto la reputación de su familia de sacerdotes.

La luminaria de Janucá hizo una pausa. El aceite se había consumido, pero la llamita luchaba tenazmente, casi con desesperación, por seguir ardiendo. Ha llegado mi hora de despedirme dijo Trata de venir a vernos otra vez mañana. ¡Feliz Janucá!


Recetas judías


¿Qué significa la palabra Janucá?

1) “Inauguración”, puesto que el Templo fue purificado y reinaugurado su servicio luego de su profanación.

2) La palabra hebrea Janucá la podemos dividir en dos: Janu/ ca. “Janu” quiere decir descansaron y “ca”, es 25 ya que en el hebrea las letras tienen un valor numérico y “ca” vale 25.

Enseñándonos que el día 25 de Kislev (mes del calendario hebreo) el pueblo de Israel descansó del asedio griego.


¿Cómo festejamos Janucá?

Costumbres y tradiciones

• Todas las noches, a partir del 25 de Kislev encendemos la Janukiá (candelabro de 8 brazos + un noveno) al anochecer en nuestros hogares. El primer día se enciende una vela, el segunda dos y así hasta llegar al octavo día.

• Las velas se colocan de derecha a izquierda y se encienden de izquierda a derecha siempre comenzando por la del día.

• El encendido se hace con la vela novena o servidora llamada “Shamash”.

• Las velas una vez encendida deben durar mínimamente media hora y durante ese tiempo no podemos hacer ninguna labor, sino observar su luz o jugar al Sevivon (perinola)

• Debe estar toda la familia presente en el encendido de las velas.

• Las mujeres son las que cumplen con el precepto del encendido de las velas de janucá, ya que ellas también fueron parte del milagro.

• En un hogar se pueden encender más de una janukiá y aún los niños pueden encender la suya propia.

• La misma se coloca en la entrada de la casa o en una ventana que dé al exterior ya que debemos promulgar el milagro de janucá hacia afuera.

• Lo ideal es encender las luminarias con aceite de oliva o si no con velas.

• Tenemos tiempo durante toda la noche para encender las velas, pero debemos hacerlo preferentemente lo antes posible para no olvidarnos de su encendido.

• Se acostumbra a dar regalos a los niños o entregar dinero.

• Se juega a la perinola (Sevivon) que lleva cuatro letras: N (nes) G (gadol) H (haia) Sh (sham), que quiere decir: Un gran milagro ocurrió allí.

• Se comen comidas a base de frituras como ser las “Sufganiot” (bolas de masa rellenas con crema o dulce)

Por ende Janucá es en letras mayores la fiesta de los “milagros” donde la luz triunfa sobre la oscuridad; en los que los débiles triunfan sobre los fuertes, teniendo fe en D-s. y en la cual debemos fortalecer nuestra identidad judía contra aquellos que se niegan a que vivamos libremente como judíos.



Recetas judías


¿Qué significa la palabra Janucá?

1) “Inauguración”, puesto que el Templo fue purificado y reinaugurado su servicio luego de su profanación.

2) La palabra hebrea Janucá la podemos dividir en dos: Janu/ ca. “Janu” quiere decir descansaron y “ca”, es 25 ya que en el hebrea las letras tienen un valor numérico y “ca” vale 25.

Enseñándonos que el día 25 de Kislev (mes del calendario hebreo) el pueblo de Israel descansó del asedio griego.


¿Cómo festejamos Janucá?

Costumbres y tradiciones

• Todas las noches, a partir del 25 de Kislev encendemos la Janukiá (candelabro de 8 brazos + un noveno) al anochecer en nuestros hogares. El primer día se enciende una vela, el segunda dos y así hasta llegar al octavo día.

• Las velas se colocan de derecha a izquierda y se encienden de izquierda a derecha siempre comenzando por la del día.

• El encendido se hace con la vela novena o servidora llamada “Shamash”.

• Las velas una vez encendida deben durar mínimamente media hora y durante ese tiempo no podemos hacer ninguna labor, sino observar su luz o jugar al Sevivon (perinola)

• Debe estar toda la familia presente en el encendido de las velas.

• Las mujeres son las que cumplen con el precepto del encendido de las velas de janucá, ya que ellas también fueron parte del milagro.

• En un hogar se pueden encender más de una janukiá y aún los niños pueden encender la suya propia.

• La misma se coloca en la entrada de la casa o en una ventana que dé al exterior ya que debemos promulgar el milagro de janucá hacia afuera.

• Lo ideal es encender las luminarias con aceite de oliva o si no con velas.

• Tenemos tiempo durante toda la noche para encender las velas, pero debemos hacerlo preferentemente lo antes posible para no olvidarnos de su encendido.

• Se acostumbra a dar regalos a los niños o entregar dinero.

• Se juega a la perinola (Sevivon) que lleva cuatro letras: N (nes) G (gadol) H (haia) Sh (sham), que quiere decir: Un gran milagro ocurrió allí.

• Se comen comidas a base de frituras como ser las “Sufganiot” (bolas de masa rellenas con crema o dulce)

Por ende Janucá es en letras mayores la fiesta de los “milagros” donde la luz triunfa sobre la oscuridad; en los que los débiles triunfan sobre los fuertes, teniendo fe en D-s. y en la cual debemos fortalecer nuestra identidad judía contra aquellos que se niegan a que vivamos libremente como judíos.















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