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Geopolítica

Tensión geopolítica en el Atlántico Sur
Monday, 31-Aug-2026

Mundo/2026

Imagen:Ilustrativa generada con IA
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Por:Agencias

La Directiva de Política de Defensa Nacional de Argentina de 2021 define el Estrecho de Magallanes y el Mar de Drake como espacios donde resulta fundamental fortalecer la “exploración, estudio y control conjunto”. El gobierno chileno ha protestado y pedido que se corrija la frase, que relativiza la soberanía del país sobre el territorio. En 2025, Milei se comprometió a rectificarlo, lo que no ha ocurrido hasta hoy.

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a Directiva de Política de Defensa Nacional de Argentina de 2021 define el Estrecho de Magallanes y el Mar de Drake como espacios donde resulta fundamental fortalecer la “exploración, estudio y control conjunto”. El gobierno chileno ha protestado y pedido que se corrija la frase, que relativiza la soberanía del país sobre el territorio. En 2025, Milei se comprometió a rectificarlo, lo que no ha ocurrido hasta hoy.

Qué pasó. se pregunta "ex-ante y desarrolla los acontecimientos de y Los dichos del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Valverde —”Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía”—, gatillaron una nota de protesta chilena y un comunicado de la Cancillería trasandina que ratificó los tratados de 1881 y 1984. Pero el episodio no se entiende sin un documento de 2021 que sigue vigente: la Directiva de Política de Defensa Nacional argentina.

El documento. La DPDN fue aprobada por el Decreto 457/2021, firmado por el ex Presidente Alberto Fernández el 14 de julio de 2021 y publicado en el Boletín Oficial cinco días después. En su anexo, de unas 40 carillas, define el Estrecho de Magallanes y el Mar de Drake como espacios donde resulta fundamental fortalecer la “exploración, estudio y control conjunto” del lugar.

La promesa de rectificar de marzo de 2025

La promesa de Milei. La promesa de rectificar llegó con Milei, en marzo de 2025. Tras una consulta de la embajada chilena, la Secretaría de Asuntos Internacionales para la Defensa respondió por escrito que lo señalado “por la administración anterior constituye un error” conforme a los tratados, y que una nueva Directiva, “una vez promulgada”, dejaría sin efecto el Decreto 457/2021.

Por qué es una relativización subrepticia. La fórmula permite mantener intacto el plano formal —los tratados, siempre ratificados— mientras el plano fáctico se mueve: un decreto vigente que habla de control conjunto, una boca oriental puesta en duda, un “extremo austral” donde Argentina afirma presencia. Invocar los tratados sin explicitar su contenido deja espacio para reinterpretarlo. Es cuestionar la soberanía en los hechos sin asumir el costo de hacerlo de manera explícita.

En síntesis. Argentina protesta poco y ratifica mucho, pero nunca escribe la frase que zanjaría todo. Mientras la Directiva prometida no exista, el guion oficial sigue siendo el de 2021 y sus altos mandos, al recitarlo, no se salen del libreto: lo cumplen.

El diferendo sobre el control del estrecho de Magallanes no constituye un fenómeno reciente, sino que se arraiga en lo que diversos análisis históricos califican como una asimetría estratégica aprovechada en el siglo XIX. La historiografía chilena señala que, mientras el país concentraba sus esfuerzos militares en la Guerra del Pacífico contra una alianza boreal, Buenos Aires consolidó la anexión de la Patagonia oriental, un acto percibido en Santiago como una ruptura de la reciprocidad vecinal. Desde este hito, analistas geopolíticos sostienen que se estructuró una persistente política de Estado en el país trasandino orientada a materializar una proyección bioceánica y obtener un acceso efectivo hacia las aguas del Pacífico. Ello queda demostrado en las dificultades al intentar cerrar pequeñas disputas territoriales, Argentina tiene instalada la mentalidad expansionista y bioceanica, los militares y algunos políticos no duermen pensando en como resolver ese tema.

En la actualidad, se observa una creciente urgencia estratégica por el control de los pasos marítimos y estrechos globales.

Mientras el expresidente argentino Alberto Fernández mostraba una fachada de cercanía y participaba en eventos conjuntos con Gabriel Boric, en el plano privado se desarrollaba el escándalo por las agresiones a su esposa. Paralelamente, en los despachos de la Casa Rosada, Fernández firmaba decretos que impactaron negativamente en las relaciones bilaterales entre ambas naciones. Un claro ejemplo de esto fue el Decreto 457/2021, correspondiente a la Directiva de Política de Defensa Nacional, el cual desató una profunda controversia con Santiago al plantear el control o exploración conjunta, bajo la premisa de un «espacio compartido», en el estratégico estrecho de Magallanes.

En este escenario, Chile parece haber tomado la iniciativa mediante una estrategia diplomática y de defensa activa de su soberanía. Bajo esta lógica, expertos sugieren la necesidad de revisar las adquisiciones en materia de defensa, consideradas fundamentales para fortalecer la política de disuasión del país. Esta postura busca neutralizar la retórica belicista de antiguos mandos militares que no lograron materializar sus viejas aspiraciones territoriales. No obstante, si este diferendo responde a dinámicas geopolíticas monitoreadas por terceros actores, Chile podría enfrentarse a un panorama sumamente complejo en la preservación de su integridad territorial.

En la actualidad, se observa una creciente urgencia estratégica por el control de los pasos marítimos y estrechos globales. Desde la perspectiva de los servicios de inteligencia y la geopolítica contemporánea, este fenómeno se analiza, fundamentalmente, bajo el concepto de operaciones por delegación o guerras subsidiarias (proxy wars).

* Nota

galaxiamilitar
Autor: galaxiamilitar.
Fecha:2025-10-20.
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